El ajetreo no es tan intenso como en otras épocas del año, el sonido de una guitarra hace eco en el inmueble, mientras uno que otro despistado turista degustaba de una tlayuda.
Durante mayo y junio, los locatarios del Mercado 20 de Noviembre tienen ventas bajas, las causas son diversas, principalmente debido a la ausencia de puentes vacacionales y a los conflictos magisteriales. Por otra parte, los insumos aumentan día tras día.
“Oaxaca se tiene que ir haciendo al modo de los maestros y eso nos pega mucho. Oaxaca no es 100 por ciento turístico, al no haber industria ni fábricas, si no hay turismo no hay venta”, afirma Jorge Armando Ramírez, quien ha vendido comida en el Mercado 20 de Noviembre toda su vida.
Las carencias se sienten y en mayo y junio el único sustento llega de los clientes de diario, esos que se han ganado con el tiempo ofreciéndoles la mejor atención, además del turismo religioso que llega cada fin de semana.
“Los insumos ha subido bastante, el aguacate ha aumentado su precio, el limón ya empezó a bajar afortunadamente, el tomate se ha mantenido en un precio razonable. Con esto, nosotros tenemos que absorber el gasto, porque no puede pagar los platos rotos el cliente y subirle el precio a la comida”, señala el locatario.
El costo del menú no ha subido desde hace año y medio y no existe distinción entre locales, nacionales y extranjeros.
Los locatarios hacen lo posible por mantener los precios y ponen como ejemplo el tasajo, que en un año ha incrementado su valor en 20 pesos por kilogramo.
Puesto histórico
Alejandra Zavela vende jugos en el Mercado 20 de noviembre desde hace 10 años, pero ella forma parte de la segunda generación, los primeros partieron hace tiempo pero dejaron su legado.
“Las ventas están un poco bajas, no hay mucha gente. Por lo regular estás fechas así son. Vamos al día y no tenemos ganancias, con lo que ahorramos en temporada alta es con lo que sobrevivimos”, dice la locataria que se ubica justo en una de las entradas del mercado.
Para Alejandra uno de los problemas es que algunos de los comerciantes se exceden en los precios y por eso la gente deja de frecuentar el mercado, “representantes de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) regula los precios, sin embargo, sólo avisan y no vienen”.
