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Un guardia de seguridad, ejemplo de superación en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Se dio a conocer por una publicación en redes sociales a través de la que destacaban que, a pesar de la discapacidad con la que vive, tiene un trabajo como guardia de seguridad que le requiere estar de pie la mayor parte de la jornada.


Sosteniendo una muleta para apoyarse por la ausencia de su pierna derecha, Pedro Vásquez Santiago, de 37 años de edad y que se desempeña como guardia vigilante de una empresa de seguridad privada, es un ejemplo de que para superarse en la vida, no hay obstáculos.


Es un hombre callado, de pocas palabras; la empresa que lo contrató y para la que lleva cuatro meses laborando, dice, lo asignó al Centro de Salud Urbano número 2 de la colonia Estrella, en la capital oaxaqueña. 


Búsqueda infructuosa


“Aquí en Oaxaca es mi primer trabajo. Aquí en esta empresa es mi primer servicio y me ubicaron aquí”, cuenta sobre su empleo, al que llegó luego de una búsqueda infructuosa en distintos lugares de la Verde Antequera.


“Anduve buscando trabajo, pero la mayoría de las empresas aquí en Oaxaca pues no me dan trabajo. Me dicen que luego me llaman, pero ya no me llaman”, señaló sobre el tiempo que pasó tratando de encontrar una oportunidad para ganar su sustento diario.


Y ante la inclusión de la que hizo gala la empresa de seguridad privada que contrató a Pedro, el guardia se mostró agradecido e incluso destacó que en su centro de trabajo son personas con valores que no hacen distinción por ninguna condición. 


“Encontré esta empresa y sí me dieron trabajo aquí. Incluso vi a un compañero también discapacitado que usa silla de ruedas, que trabajaba en el Hospital Civil y ya me dijeron dónde me podían contratar”, aseguró.


A sus casi 40 años de edad, el de Pedro ha sido un camino diferente y como el de muchas otras personas que se encuentran en una situación similar, con muchos obstáculos y adversidades, las cuales lejos de impedirle realizar sus sueños, lo motivan a seguir adelante.


“Ya depende de uno salir adelante siempre, echarle ganas nada más. Yo, a los 19 años empecé a salir a trabajar a otros estados del norte del país; por ejemplo, trabajé en una empacadora de frutas, en campos agrícolas de tomate, pepino. En Sinaloa fue en donde estuve más años, estuve como 10 años”, contó el ahora guardia de seguridad.


Y respecto al trabajo en el campo, laborioso de por sí, Pedro asegura que aunque suene así, no es pesado. También se dijo agradecido con la gente que lo apoyó en su aventura por tierras culichis. 


“Allá no, allá no son trabajos pesados, por eso me dieron trabajo. Yo trabajé en el área de empacadora donde ya seleccionamos las frutas y de ahí, pues se exportan. Lo más que se trabaja es el jitomate”, comentó.


De toda la vida


Respecto a la falta de su pierna derecha, Pedro habla sin pena y como algo normal, algo con lo que, desde que tiene memoria, ha vivido.


“Fue un problema de nacimiento, siempre se acostumbra uno. Me dijeron que no me iba a funcionar bien la pierna y por eso me la quitaron, a los días creo de nacido. A los 6, 7 años, ya aprendí a caminar con la muleta nada más”, explicó.


Luego de trabajar fuera de su estado natal decidió regresar a Oaxaca, donde vive desde hace poco más de tres años con su esposa, quien también lo motiva a no darse por vencido pese a la adversidad y a lo difícil que podría llegar a ser vivir con una discapacidad. 


“Ella me dice que eso no impide echarle ganas a la vida, porque pues hay personas que por un problema nada más y ya no tienen ni ganas de vivir”, narró.


Incluso tuvo unas palabras para todas aquellas personas, con alguna discapacidad o no, que pierden la esperanza cuando se les cierra una puerta o les niegan una oportunidad.


“Les diría que la discapacidad no los impide de tener un trabajo; sí se puede, nada más buscarle, buscar el apoyo de alguna empresa como la mía, que nos podrían facilitar el darnos empleo. Porque sí es difícil, como te digo, aquí es la única empresa que encontré yo, pues que me echó la mano y me dieron trabajo”, concluyó un agradecido Pedro, quien a diario desde hace cuatro meses, llega hasta el Centro de Salud desde donde renta, en la avenida Ferrocarril, para dar ejemplo de que no hay obstáculo más grande que el que uno mismo se pone. 

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