Las lluvias que se han presentado durante esta temporada y sobre todo en los últimos días en la región de los Valles Centrales, se han convertido en un auténtico bálsamo para los captadores naturales que existen en la zona, pues los mantos freáticos se abastecen con el líquido y cuentan con capacidad para distribuirla en toda el área.
A pesar de esta situación benéfica, la tala desmedida en los bosques ubicados en las zonas altas de la capital, como las Lomas del Crestón o el Cerro del Fortín, sumada al crecimiento constante de la mancha urbana en la ciudad y la zona conurbada, amenazan severamente al suministro de agua en Oaxaca de Juárez y los municipios vecinos.
“Los que están metidos en esto, muy fácil dicen: ‘es que es una obra muy necesaria que está haciendo SAPAO para darle agua a las colonias’. La solución no es que hagan pozos, no es que hagan tanques. Si los almacenes naturales principales que son los cerros, ya no tienen la capacidad de retener el agua, hay que cuidar esos lugares”, aseguró Nasario García, reconocido ambientalista en Oaxaca.
La principal amenaza
Es precisamente esta situación de la demanda de vivienda y suelo para uso habitacional la que podría, en un futuro no muy lejano, ser la principal amenaza no solo para la producción de agua en la capital, sino para otros rubros ecológicos y ambientales.
“Oaxaca, hace dos años ya resintió la crisis grave por el tema del agua. En estos momentos no, porque lo que no llovió en dos años, está lloviendo ahorita en esta temporada. Lo que es cierto es que pese a esto, Oaxaca está teniendo problemas en el abasto de agua, y es que somos ya casi más de un millón de habitantes tan solo en la capital, me parece”, abundó el también defensor de los recursos naturales.
Por otra parte, sugirió una estrategia para poder garantizar el suministro de agua para las futuras generaciones, pues esto haría más fácil el vivir en la ciudad. Para ello, aseguró, debe haber un aporte importante por parte de las autoridades.
“Si el gobierno estatal y el gobierno federal quieren realmente hacer un trabajo para conservar el agua en Oaxaca por al menos 50 años, tienen que desarrollar tres puntos muy sencillos, que son: cosechar el agua, la captura del agua y la reforestación de bosques y restauración de suelos; esas tres acciones son fundamentales para que en verdad podamos decir que no vamos a sufrir de agua en por lo menos unos 50 años”, dijo.
Falta educación ambiental
Y es que en Oaxaca, de acuerdo con García Ramírez, son varios los obstáculos que se encuentran a la hora de enfocarse en el cuidado del líquido. “En la sociedad, lo que se necesita es educación ambiental”, aseguró.
En ese sentido, argumentó que en la entidad existe la capacidad para poder implementar un programa llamado ‘La escuela del agua’, que incluso es itinerante y que puede ser llevada a comunidades alejadas para mostrar cómo crear un sistema de captación de agua de lluvia y su aprovechamiento. Sin embargo, esto no se pone en marcha por la indiferencia de las autoridades.
Ello ha provocado, señaló, problemas históricos que, hasta hoy en día, generan afectaciones. “En Oaxaca sí hay un grave problema en cuanto al abasto del agua. Primero, porque el agua que tendrían que estar reteniendo los cerros, se escurre literalmente a la calle; vemos las calles inundadas, se asfixian, se ahogan porque cuando construyeron el drenaje, metieron el drenaje y las aguas pluviales juntas. Entonces el agua se va directamente al río y ya no la pueden detener y luego la tubería del agua en la capital ya es obsoleta, hay fugas por donde quiera”, precisó.
Invadiendo espacios
Otro de los problemas colaterales que surgen durante la temporada de lluvias, es el riesgo que enfrentan las familias que viven a orillas de ríos, presas, lagunas o laderas. Esto, según el ambientalista, se origina por el crecimiento desmedido y voraz de la mancha urbana.
“Hay un derecho de río, si mal no recuerdo son 20 metros creo, los que tiene el río por ley como ganancia para que no le construyan una casa cerca. Entonces aquí qué pasa, que vemos casas a un metro de un arroyo, un río o una presa y ya cuando el nivel del agua sube, pues ya se quejan de que hay peligro, pero ese es el cauce natural del agua, el invasor es uno”, comentó.
El arbolado, pendiente
Finalmente, otro de los temas en los que Nasario García ve indiferencia de parte del gobierno, es en el del arbolado de la capital, aquejado por plagas como la del gusano descortezador o el muérdago, las cuales al no ser atendidas constantemente, debilitan los arbustos y los hacen vulnerables ante una ráfaga de viento o una intensa lluvia.
“Aquí, la solución podría ser la poda periódica y controlada para evitar que cada que hace aire se caigan dos o tres árboles. Recordemos que el arbolado de Oaxaca está integrado por árboles de más de 30 años de edad; si a eso sumamos que nunca se les ha atendido, pues el resultado será el que vemos, árboles caídos por todos lados”, concluyó.
IMPORTANTE
Tres puntos para conservar el agua en Oaxaca:
Cosechar el agua
Captura del agua
Reforestación de bosques y restauración de suelos
