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Suspensión de actividades por COVID genera pérdidas a vendedores de artículos y alimentos de temporada

Foto(s): Cortesía
Redacción

"Va a estar flojo yo creo, ya ve que con esto de la COVID no se va a poder hacer como en otros años. Ahora sí, pobrecitos muertitos”. Esa es la expresión de la señora Juana, ‘marchanta’ que se dedica a la venta de flor y que, en comparación con años anteriores, ha visto afectada su venta.


“Ahorita que va a ser 15, el año pasado, por decirle algo, ya me hacían pedidos; hasta 10, 12 pedidos tenía yo ya para surtir el día 30, el día primero. Ahorita pues no, ninguno llevo”, mencionó entre risas pero con expresión triste. La pandemia por coronavirus, que provocó la suspensión de congregaciones masivas, generó daños colaterales.


Y es que si bien todo el año la gente se dedica a la venta de tal o cual producto, dependiendo la fecha, la temporada o hasta el día, los comerciantes pueden adaptarse y realizar inversiones para satisfacer la demanda de los consumidores. En este caso, como la señora Juanita muchos otros vendedores han sido víctimas de la contingencia sanitaria.


“Pues yo espero que sí, que ahora en la quincena o el mero día la gente se anime, ojalá Dios quiera. Más que nada para recordar a sus familiares aunque sea en casa, con el altar”, mencionó la comerciante respecto a sus expectativas de cara al Día de Muertos, más aún cuando faltan poco más de 20 días.


En donde también se percibe un poco esa tristeza porque la pandemia nos arrebató la oportunidad de un año más de honrar la memoria de nuestros difuntos, es en los negocios como papelerías, abarrotes o tiendas de regalos, las cuales anteriormente por estos días ya comenzaban a exhibir todos los artículos relacionados con las fechas.



 


Disfraces, calaveras armables, papel picado, veladoras, velas y cualquier otro producto de muertos, lucía en los aparadores, anaqueles y mesas de los establecimientos. Para este 2020, poco o nada de eso se puede ver.


Karla, propietaria de una papelería, asegura que por estas fechas en años anteriores, ya tendría ‘retacado’ su local de ‘cositas’ para muertos o de ‘Halloween’. Hoy, su local se ve surtido, sí, pero con lo justo o con lo que, a su consideración, es más fácil vender; entre la suspensión de clases presenciales y las secuelas de la COVID-19, esta parece una crisis sin fin.


“Más bien los que vamos a llegar muertos a noviembre vamos a ser nosotros ¿no?”, dice antes de soltar una carcajada que se desvanece segundos después, cuando cuenta que “desde julio más o menos fue que al menos yo la empecé a sentir (la crisis por la pandemia) así fuerte porque esos días, agosto, son fechas fuertes para mí por las listas de útiles y todo lo del regreso a clases”.


“Nos iba bien fíjate, porque era gasto doble; los niños de primaria pues tenían que poner altar en la escuela y además en la casa, entonces ya teníamos retacado el local aquí de calaveras, calabazas, papel picado y hasta de máscaras. Ahorita pues mejor no invertimos porque sabemos que no se va a vender. Traemos el rezago también de lo de que no hay clases, entonces pues imagínate, ahorita apenas estamos viendo qué vamos a surtir y si es que vamos a surtir, que va a ser poco”, afirmó la comerciante.



 


De acuerdo con el gobierno del estado, la entidad se encuentra en color amarillo del semáforo epidemiológico, lo que en teoría permitiría realizar algunas actividades en grupo siempre y cuando se tomen y extremen las medidas sanitarias correspondientes. Sin embargo, la estadística y los casos de decesos por COVID-19 no acompañan, lo que implica riesgo.


Hasta el momento no se ha emitido alguna información oficial o protocolo para implementarse el Día de Muertos en los panteones de la capital y la zona conurbada, en donde la gente se congrega cada año para la tradicional velada en compañía del espíritu de sus fieles difuntos.

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