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Centros de rehabilitación en Oaxaca intentan sobrevivir ante la contingencia sanitaria

Foto(s): Cortesía
Redacción

Dicen que los daños exactos, reales y precisos de una catástrofe sólo pueden medirse cuando ha pasado ya un buen tiempo; durante ese transcurso, son muchos los casos de sectores de la sociedad que, debajo de los escombros que dejó la pandemia, emergen para manifestar su necesidad.


Comerciantes, prestadores de servicios, operadores, restaurantes y cualquier tipo de negocio, a día de hoy continúan padeciendo los estragos que dejó el confinamiento implementado por las autoridades para evitar una mayor propagación de la COVID-19.


A esta gran lista se suman también las asociaciones civiles, fundaciones, albergues y centros de rehabilitación, inmuebles y espacios que a causa de la pandemia vieron cómo sus donantes ponían en pausa la ayuda que era constante y tuvieron que echar mano de recursos propios o generados al interior de estos.


Ejemplo de ello es el caso del centro de rehabilitación Armonía, perteneciente a Drogadictos Anónimos A. C., ubicado en la colonia Del Maestro, en la capital oaxaqueña. En este lugar, en donde se atiende sólo a hombres con problemas de drogadicción, la pandemia también dejó su estela de afectaciones.


“La verdad en este tiempo de pandemia nos la hemos visto bastante difícil. Acabamos de pasar la temporada del pan, todavía nos quedó un poquito de pan y ya estamos echándole ganas a la galleta.


Necesitamos mucho de su ayuda, esa es la finalidad”, comentó Juan de Dios Acevedo Alcalá, responsable del grupo, sobre cómo van retomando actividades bajo la nueva normalidad.


La situación para este grupo de hombres en rehabilitación no es nada sencilla; originalmente con espacio para albergar hasta a 40 personas, el aforo actual es de 34 internos, pues la misma crisis por la contingencia sanitaria los ha llevado a adecuarse a los recursos existentes.



 


“Ahorita necesitamos apoyo no solo en efectivo, sino también en despensa, ya se adelgazó nuestra reserva de despensa que teníamos de canasta básica, frijol, arroz, sopa, aceite, azúcar, también eso; requerimos mucha ayuda y necesitamos alcohol para hacer las soluciones y poder sanitizarnos. Necesitamos jabón líquido, detergente, papel higiénico y pues solicitamos el apoyo de la sociedad en general”, puntualizó Acevedo Alcalá.


Por otra parte, el grupo también vio alteradas sus actividades externas tales como visitas a parroquias, ventas de productos elaborados al interior del centro o pláticas a las que acuden los internos para compartir sus testimonios.


“Ahorita por la pandemia no hemos podido pero regularmente en tiempos normales, asistimos a las comunidades, a las parroquias y al final de las misas los sacerdotes nos permiten transmitir este mensaje donde se le hace saber a la familia que hay un lugar donde si tienen algún familiar drogadicto, un lugar donde lo pueden llevar para que nosotros podamos trabajar con ellos y brindarles la ayuda de manera gratuita y voluntaria”, dijo Juan de Dios.



 


La panadería, su sustento


Este centro de rehabilitación es ya conocido por su taller de panadería, en donde los internos crean exquisitos productos que varían según la época del año y los cuales se pueden adquirir a precios accesibles. Pan de muerto, roscas de reyes, galletas y más, son algo de lo que aquí se elabora.


“Tenemos el taller de instrucción de panadería. Este taller es la forma en que nosotros desarrollamos habilidades para la vida laboral, habilidades que nos van a servir para poder integrarnos. Muchos de los compañeros que ahorita están aquí, ahorita hay dos que son responsables del taller de panadería y los otros van aprendiendo, algunos salen y de ahí pues pueden mantener a sus familias; algunos han puesto sus hornitos de pan en las comunidades de donde vienen”, destacó el responsable del grupo.


Además, resaltó la importancia del taller, pues es considerado un pilar fundamental para el sustento del centro Armonía.


“Nosotros dependemos de esta parte del taller, se podría decir que en un 65, 70 por ciento del ingreso que necesita el grupo para mantener sus gastos es con el taller de panadería, pero también buscamos mucho apoyo, entonces el taller nos ayuda en un 65, 70 por ciento, pero sí requerimos de más ayuda por parte de la sociedad en general”, concluyó.

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