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Calidad, exigen a la UABJO; censuran paros

Foto(s): Cortesía
Redacción

El deseo que tiene la mayoría de los alumnos de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) por cambiar su destino estudiando una carrera profesional pesa mucho más que el interés de los grupos políticos y sindicales que cotidianamente buscan desestabilizar la máxima casa de estudios.


Los cerca de 15 mil alumnos que dan vida a Ciudad Universitaria (CU) y los 10 mil que acuden a otros edificios ubicados dentro de la ciudad y el resto del estado se mantienen firmes frente a la conducta de los sindicatos que, conscientes del daño que provoca la suspensión de clases, se apoderan de la UABJO para presionar y lograr sus fines gremiales.


Oídos sordos al clamor estudiantil


Flavio César, estudiante de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, siempre quiso ser parte de la comunidad UABJO, pues sabe que en la institución oaxaqueña hay calidad educativa a pesar de los conflictos.


“Desde que llegas te advierten que debes ser autodidacta, los maestros lo recuerdan seguido, nos responsabilizan de prepararnos previendo cualquier suspensión de clases, no es lo mejor, pero no hay opción”, dijo.


Flavio reconoce que hay profesores que, en periodos de paro, buscan alternativas para cumplir con la jornada fuera de las instalaciones, pero son relativamente pocos quienes lo hacen.


Servirse de la UABJO


Marina Cruz, estudiante de odontología, cuestionó la lealtad de quienes trabajan en la UABJO, pues las conductas de algunos trabajadores evidencia que no desean el bien para la institución.


“Sabemos que hay situaciones políticas y económicas que provocan los problemas, pero ¿se darán cuenta que pueden lograr más si se ponen de acuerdo todos?”, expresó.


Carlos García, estudiante de Veterinaria, asevera que tanto a las autoridades como a sindicatoslos ciega el egoísmo y ponen oídos sordos al clamor estudiantil que exige que la Máxima Casas de Estudios sea una institución dedicada sólo a lo que debe se su única finalidad: preparar profesionales.


Carlos es estudiante de arquitectura y se traslada desde Mitla para asistir a clases; invierte alrededor de 150 pesos diarios para llegar a la escuela; la mayor indignación es encontrar CU tomada.


“El nivel exige atención, aquí vengo porque quiero prepararme para vivir mejor y es decepcionante que, de pronto, no haya clases, porque quienes toman la universidad no saben lo que hay detrás de cada estudiante, los sacrificios que deben realizar y los de los padres”, expresó.


Orgullo universitario


A pesar de la complejidad de la UABJO, muchos de los alumnos también se enorgullecen de formar parte de ella y reconocen la capacidad de algunos de los maestros.


“No todo es malo, la universidad está a la altura de muchas otras instituciones que son privadas, me siento cien por ciento orgulloso de mi escuela, aunque no me gusta que haya paros y problemas”, comentó Steven Moreno, de la Facultad de Economía.


Lamentó que los alumnos no puedan incidir en la solución de los problemas, pero dijo que sí pueden insistir en llamar a los sindicatos y las autoridades para que ponderen el deber educativo.


En tanto, Enrique Contreras, estudiante de Derecho y Ciencias Sociales, aseguró que la nueva generación de alumnos no avalan más suspensiones, ni corruptelas, ni mucho menos porrismo.


“Somos 200 alumnos en mi generación, estamos en primer año, decidimos ser autodidactas para que no afecte lo que sucede en la UABJO, pero también tenemos claro que esta es una escuela y aquí debemos venir solo a aprender y no a ser partícipes de asuntos que no son nuestros”, advirtió.


Los daños colaterales


La suspensión de clases en la Universidad pública más grande de Oaxaca no afecta únicamente al alumnado, la economía de los pequeños negocios que se establecen dentro y fuera del perímetro de CU se desploma afectando a varias familias.


Es el caso de Isabel Rodríguez, la mujer vende alimentos dentro de CU, y aunque reconoce que en este año las suspensiones no han sido más que en otros, cada vez que no hay clases pierden la oportunidad de ganarse el sustento.


“Con los paros perdemos todos, cada que amenazan con ello o toman las instalaciones nos angustiamos, los trabajadores o sindicatos solo piensan en sus causas y no en los demás que dependemos de la vida universitaria; la UABJO, sus alumnos y nosotros no merecemos eso”, concluyó.

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