Por Servando Nava Echeverría / Colaborador
"AMIGOS VIRTUOSOS”
Las mejores amistades son aquellas
que no necesitan justificarse por ninguna utilidad.
David Brooks
“The Atlantic Magazine”
Arthur Brooks, catedrático de la Universidad de Harvard y autor del librazo “La otra Montaña” comenta en una de sus últimas columnas para The Atlantic que “casi todos tenemos un tipo de amigo: ese compañero que nos ayuda a progresar en la vida, aquel del que necesitamos o queremos algo”. No es que nos aprovechemos de esa persona; el beneficio puede ser mutuo, pero el valor fundamental de la amistad va más allá de la simple camaradería”. Y acuña el concepto de amigos inútiles, concepto que me sorprendió y comencé a pensar mal de alguno de mis amigos; pero continúa expresando Brooks “que el amigo que más feliz puede hacernos: es aquel que no nos aporta ningún beneficio externo. Porque la amistad es un tesoro que se valora por sí mismo, y no por ninguna utilidad externa”. Los amigos que nos brindan algún beneficio material, académico o intelectual, esos están bien, no cabe duda, son necesarios. Pero, explica Brooks, “para ser felices, hay que tener amigos inútiles”. Porque decirle a un amigo que es inútil (bajo este concepto de Brooks) no es una falta de respeto; “decirle eso a un amigo es lo más bonito que se le puede decir”. Continúa señalando Davis Brooks, aludiendo a que “…tus mejores amigos son inútiles para ti. Es decir, no obtienes ningún beneficio externo de mantener con vida esa relación. Y ojo, porque el beneficio no tiene por qué ser algo material. No estamos hablando de amigos por conveniencia en el sentido más avaro y macabro de la palabra. Pero es innegable que ciertas amistades se mantienen vivas más por las circunstancias o por los mutuos beneficios espirituales que obtenéis el uno del otro...”.
Que interesante concepción de la amistad, cuando eliminamos ciertos factores de conveniencia. Evidentemente que estos amigos, que yo denominaría “valiosos o virtuosos” cambiando el término “inútiles”, porque se presta a confusión y a una amplia aclaración para entender el contenido positivo de amigos inútiles que propone Arthur Brooks. Los amigos virtuosos nos aportan tranquilidad, afecto, respeto, madurez, consejería informada y ética, empatía cuando se ponen en nuestros zapatos, estos seres entrañables, siempre tendrán profundidad emocional y espiritual; están presentes en los momentos difíciles. No debemos de olvidar que los aspectos de la vida cardinales, son aquellos que nos brindan trascendencia e importancia indiscutible, fundamentalmente en los aspectos espirituales de la vida, aquellos que están inmersos en el mundo de la Ética.
Cuando la relación entre personas que se consideran amigos, termina por alguno motivo, cuando se cambia de gustos personales, intervienen otras personas, como la pareja; se cambia de trabajo, nos trasladamos a otra ciudad, las enfermedades nos separan; entonces los supuestos amigos valiosos o inútiles, (como señala Brooks), acaban por distanciarse. Les comparto una experiencia personal muy clara: cuando laboraba en el IMSS y obtuve algunos cargos directivos interesantes, bueno, llegué a tener un número impresionante de amigos, hasta creamos la Fundación La Fuerza de la Amistad y ya jubilado, ese número de amigos se contrajo a unos cuantos. Aquellos que pensé que eran formidables amistades, francamente se distanciaron, se alejaron. Y solo me he quedado con aquellos amigos valiosos, con los cuales comparto la vida actualmente.
Esta idea de amigos virtuosos o inútiles, en realidad no es de Brooks, sino de Aristóteles, quien, en su obra monumental, dedicada a su padre Nicómaco y por ello se llama Ética Nicomaquea, diferenciaba claramente tres tipos de amistad:
“Los amigos por utilidad: aquellos que nos ofrecen algún beneficio externo. Cuando el beneficio desaparece, la amistad desaparece. Es habitual en relaciones laborales o políticas, por ejemplo.
Los amigos por placer, aquellos a los que une el disfrute y la alegría de compartir tiempo juntos. Es más común en la juventud, y se basa en las actividades compartidas (fiestas, deportes, entretenimientos). Acaba cuando el gusto cambia o se madura.
Los amigos por virtud, (aquellos a los que Brooks llama “amigos inútiles” y yo llamaría amigos virtuosos). “Son aquellos a los que los une la admiración mutua, el amor puro, el deseo honesto de que al otro le vaya bien sin que eso suponga ningún beneficio para nosotros. Es la forma superior y más elevada de amistad, suele durar toda la vida, y existe por sí misma. Solo unos pocos pueden tener este tipo de amistad”.
Formulemos algunas preguntas para replantear el concepto de Amistad: ¿realmente conoces a tu amigo? ¿cuantos amigos virtuosos o inútiles tienes en tu vida? ¿compartes detalles personales o íntimos con ese amigo? ¿realmente platicas con ese amigo de temas trascendentales? O es solo chismería banal. Los amigos valiosos o virtuosos se prueban en la adversidad, no soslayan los problemas del que consideramos el amigo. La amistad es un fin en sí mismo, tiene un valor intrínseco. Debemos de denominar amigos virtuosos a los que nos aportan, nos hacen crecer, nos subliman y se caracterizan por considerar entre sus cualidades a los valores del afecto, la comprensión, la responsabilidad (responden con la habilidad esperada), la reciprocidad, la empatía, el sacrificio, la generosidad, la entrega, el respeto, la sinceridad (el apego a la verdad absoluta) y la lealtad, pero, sobre todo, están presentes en la adversidad. El resultado se llama confianza.
Luchemos por construir amigos confiables y la vida premiará a los integrantes de la ecuación amistosa.
