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Un legado a la psicología y a la cultura

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Fausta Ibáñez Rios

Durante mi niñez solía hacerme muchas preguntas, unas relacionadas con lo que sucedía a mi alrededor, otras con lo que veía que hacían los demás, pero me intrigaba mucho más mi comportamiento. A veces me prometía cosas que no podía cumplir, en otras ocasiones cometía errores: como perder el dinero de mi recreo o no responder a las preguntas que hacía la maestra en clase por miedo a equivocarme. Cuando mi madre me mandaba a comprar a la tienda, en ocasiones olvidaba lo que me había pedido, al hacer mis quehaceresnunca me gustaba el resultado obtenido, pensaba que podía haberlo hecho mejor. Intuía que algo me pasaba, pero no sabía exactamente qué era.

Poco a poco me fui anoticiando que en las disciplinas médicas existían psiquiatras y psicólogos, quienes eran los encargados de estudiar lo que sucedía en el cerebro. Misprimeros anhelos fueron estudiar psiquiatría o psicología, al final opté por la segunda opción.

Prejuicios hacia el psicoanálisis

Durante la carrera de psicología cuando los profesores nos hablaban de las distintas teorías de la personalidad, mencionaban que el psicoanálisis ya estaba obsoleto, y no era aplicable para la actualidad, pues había otras teorías más avanzadas, entre otras animadversiones. Entonces me di a la tarea de investigar un poco más del psicoanálisis y a observar con mayor detenimiento las conductas de niñas y niños. Concluí que el Psicoanálisis era el único que podría dar respuesta a esos misterios de la mente que me despertaban tanta curiosidad. Finalmente, no me equivoqué.

Cuando era niña, lejos estaba de saber, que 66 años antes de que yo naciera, Sigmund Freud había publicado su obra principal y más influyente, “La interpretación de los sueños”, considerada la piedra angular del psicoanálisis donde argumenta que el contenido manifiesto de los sueños esconde un significado latente relacionado con deseos inconscientes. Es en dicho texto donde el creador del Psicoanálisis plasmó su método investigación de los procesos psíquicos, de aquello que sucede más allá de la conciencia.

El Yo no es el amo en su propia casa

El 6 de mayo marca el nacimiento de una de las figuras más disruptivas de la historia moderna: Sigmund Freud. Al cumplir el 170 aniversario de su natalicio en la ciudad de Freiberg, es imperativo reconocer al hombre que se atrevió a cartografiar los rincones más oscuros de la psique humana.

Antes de Freud, la psicología se centraba exclusivamente en la consciencia, en los pensamientos de la razón. Él propuso una revolución similar a la de Copérnico: el "Yo" no es el amo en su propia casa. Al introducir el concepto de inconsciente y de su segunda tópica, “la descomposición de la personalidad psíquica, en sus tres entidades”, sugirió que gran parte de nuestro comportamiento en la vida cotidiana, deseos y miedos están gobernados por fuerzas que no percibimos a simple vista.

El legado de Freud se asienta sobre pilares que, aunque han sido debatidos, rechazados y transformados por la ciencia moderna, siguen siendo fundamentales para anoticiarse de los conflictos psíquicos de los que no podemos dar cuenta.

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 *Esta colaboración es parte de la columna Consultorio del alma. Cuenta conmigo.

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