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El corazón y sus razones. El engaño

Ilustración conceptual que representa el conflicto interno entre el corazón y la razón, simbolizando la tensión entre la emoción y la lógica humana.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Ana Carolina Yáñez Orozco

Hace tres días pasé frente al pintarrón donde los empleados escribimos frases para hacernosameno el día, esto por iniciativa del departamento de recursos humanos, con la intención de crear una interacción dinámica en nuestra empresa. Ahí leí: "El corazón tiene sus razones que la razón no conoce". La frase me llevó a la siguiente reflexión: ¿qué ocurre cuando laemoción y la lógica entran en tensión dentro del mundo interno del ser humano?

La emoción reacciona más rápido que la razón, pongo de ejemplo una frase que solemos decir cuando creemos haber herido al otro y éste nos reclama:

—Es verdad, tienes razón..., no te lo quise decir así, reaccioné mal.

Esta es la respuesta que la persona puede dar en el mejor de los casos, donde el Yo asume el reclamo del otro, descontamos aquellas donde justifica su agresión sin disculparse. De estos últimos no tratará la nota.

Es decir, la emoción influyó en la acción, dejando a la razón fuera de la inmediatez y, para cuando la razón tiene los elementos lógicos del raciocinio, se percata de los estragos. Otra circunstancia donde vivimos que "El corazón tiene sus razones que la razón no conoce", es en la pérdida, conocida comúnmente como Duelo. La razón entiende la situación, pero ¿Cómo explicar al corazón la pérdida? o quizá no valga explicarle, porque la emoción sabe, pero tiene como característica obedecer al ritmo atemporal de la reacción.

Hoy que me encuentro en la formación de psicoanalistas, tengo nuevos elementos para explicarme este fenómeno psíquico. Uno de estos elementos teóricos es el Yo, que junto con el ello y superyó, conforman lo que se conoce como personalidad psíquica. El yo es el amo de la razón o del pensamiento de la consciencia, sin embargo, es atravesado por la vida afectiva, la cual llega a perturbarlo, cosa que no es de su agrado. En el Duelo, su mundo, que contempla a su objeto de amor ahora perdido, se derrumba, y en aras de sustraerse a este malestar puede recurrir a la negación, que es una de las expresiones más conocidas de la alucinación.

Y pensar que he pasado tantas veces por ahí, y hasta ahora me lo explico.

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*Esta colaboración forma parte de la columna Lecturas para la vida.

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