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Pide Arzobispo promover el sacerdocio para conservar la eucaristía

Un grupo de los 28 seminaristas de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, quienes se preparan para el sacerdocio en la entidad.
Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos llamó ayer a los católicos a promover la vocación sacerdotal porque se necesitan manos consagradas y ungidas con el Santo Crisma para poder conservar la eucaristía.

“Este pueblo nuestro de Oaxaca, en especial nuestra Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, necesita de manos consagradas y de manos ungidas con el Santo Crisma, porque Dios quiere seguir haciendo su obra de salvación, quiere seguir llenando de gracia a este pueblo santo de Dios, que un día comenzó su historia de salvación en las aguas bautismales”, añadió.

Durante la homilía de la misa oficiada con el obispo auxiliar Luis Alfonso Tut Tún en el Seminario Pontificio de la Santa Cruz, por la celebración de su XXXV Feria Anual 2006, el pastor religioso afirmó que quienes han experimentado la imposición de manos de un sacerdote se han llenado de paz, de gozo, de alegría, de amor, porque con humildad se han acercado a buscar el perdón divino.

“Entonces, el sacerdote impone sus manos sobre su cabeza y le dice ‘yo te absuelvo de tus pecados’. Y usted experimenta la misericordia de Dios, el amor de Dios”, asentó.

Sostuvo que los católicos necesitan también de esas manos consagradas ungidas con el Espíritu Santo y así ese pan y ese vino sean el cuerpo y la sangre del Señor.

“Usted necesita seguirse alimentando del cuerpo y la sangre del Señor. Usted ha sido testigo cuando el sacerdote impone sus manos sobre las ofrendas y pide la fuerza del Espíritu para que ese pan y ese vino se conviertan en el alimento que nosotros necesitamos para el camino a la vida eterna. Ustedes saben que el alimento que nos asegura vida eterna y resurrección con Dios es la eucaristía”, aseguró.

Expuso que los creyentes también necesitan esas manos del sacerdote cuando están probados en el dolor y en el sufrimiento por alguna enfermedad.

“Necesitamos que imponga el sacerdote su mano en nuestra cabeza y le pida a Dios que nos dé salud física y salud espiritual. Que esas manos nos unjan en la frente y en las palmas de nuestras manos para que Dios nos conceda la recuperación. También, necesitamos de las manos de nuestros obispos para que imponiéndolas y ungiendo la frente de los bautizados, reciban el don del Espíritu Santo en la confirmación. Necesitamos de esas manos para que bendigan y santifiquen el amor matrimonial. Necesitamos de esas manos para que derramen agua en nuestra cabecita y comencemos a ser hijos de Dios”, anotó.

Por eso, expresó que si los católicos no son promotores de las vocaciones a la vida sacerdotal, a la vida religiosa, a la vida matrimonial y a la vida célibe en el mundo, no están ayudando a la Iglesia Católica. 

“Nos ayudan con sus aportaciones y con su oración, pero necesito que me ayude promoviendo con sus labios, diciéndoles a los jóvenes, por lo menos dígale a un jovencito que usted vea por ahí, en su familia, en su pueblo ‘¿no te gustaría ser sacerdote?’ Dígale eso, anímese.  Usted padre de familia, anímese a decirle a su hijo ‘¿no te gustaría ser sacerdote?’ Dígale, anímese a decirlo. Todos debemos de ser promotores”, agregó.

De hecho, subrayó que el Seminario Pontificio de la Santa Cruz tiene muchas habitaciones sin ser ocupadas porque el escaso número de aspirantes al sacerdocio.

“Hay 41 seminaristas, pero solamente son 28 de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, el resto de otras diócesis. Si se logran esos 28, tienen que pasar mínimo ocho años o nueve años para que se logren los 28 sacerdotes. En nueve o diez años tal vez algunos de nosotros ya nos fuimos a ocupar la habitación que dijo nuestro Señor que tiene para nosotros”, añadió.

De esta manera, exhortó a los creyentes a ser generosos y amorosos para comprometerse a ayudar a promover las vocaciones.

“Tienen que ser grandes promotores de las vocaciones, váyanse con ese compromiso, yo voy a promover, yo voy a mirar a los jóvenes y voy a estarles sembrando semillita, me voy a encontrar con uno y le voy a decir, ¿no te gustaría ser sacerdote? Usted también haga lo mismo y si es su hijo cuando esté desayunando, mírelo a los ojos y ‘veo algo muy especial en ti, cómo me gustaría verte un día sacerdote’, porque pienso que Dios te llama al sacerdocio, algo veo en ti y por supuesto, el que ve mejor es Dios. Ande, invite, toque, hable, promueva, lo necesito”, señaló.

Vázquez Villalobos dijo que se necesitan a los sacerdotes para poder seguir llenando el corazón a los católicos de mucha espiritualidad en la meditación de la palabra divina y en la administración de los sacramentos, para poder recibir el mensaje y tener un encuentro vivo con el Señor.

“Así podrá sentir que va por el camino, ese camino de sacrificio, de renuncia, de penitencia, porque ese es el camino de nuestro Señor y le va a ayudar para que usted tenga la verdad de Dios, para que usted profundice en la palabra divina, para que haga suyo el mensaje divino y para llenarlo de Dios, sobre todo en la Eucaristía, porque Cristo es el camino, la verdad y la vida”, aseguró.

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