Pasar al contenido principal

Llama obispo Tut Tún a continuar la misión evangelizadora de Jesús

El mitrado encabezó la Solemnidad de la Ascensión de Jesús.
Foto(s): Octavio Vélez Ascencio
Octavio Vélez Ascencio

En la Solemnidad de la Ascensión del Señor, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Luis Alfonso Tut Tún, convocó a los católicos a continuar la misión evangelizadora de Cristo para hacer nuevos discípulos suyos y anunciar con sus palabras y su testimonio de vida que vale la pena seguirlo. 

“Necesitamos continuar con esa misión en un dinamismo ascendente”, afirmó.

En la homilía de la misa celebrada en la parroquia de Santa Elena de la Cruz, en Santa Cruz Xoxocotlán, el mitrado aseguró que la ascensión de Jesús no se trata de un fenómeno físico o de una imagen romántica, sino de un modo de expresar la predilección del padre por su hijo amado, a quien premia por su obediencia, fidelidad y entrega hasta la muerte para llevar a cabo la redención de la humanidad. 

“Toda la vida de Cristo es un dinamismo ascendente, que abraza y envuelve, a través de su humanidad, todo el escenario del mundo, elevando y redimiendo al hombre de su condición de pecado, llevando luz, perdón y esperanza allí donde había tinieblas, injusticia y desesperación, para llegar a la victoria definitiva de la Pascua”, anotó.

Expuso que la ascensión de Jesucristo representa la recompensa del padre otorgada a su hijo, pero también redunda en provecho de los creyentes, porque glorificación de Jesús a la diestra del padre, ofrece esperanza y garantía de participar en ella.

“La ascensión de Cristo, el hijo de Dios, es también nuestra victoria, pues a donde llegó él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros, que somos su cuerpo”, añadió.

Además, explicó que ascensión marca una nueva etapa para la vida y misión de los discípulos de Jesús y un modo nuevo de acompañarlos. 

“No es una despedida nostálgica que deja en orfandad. Al contrario, se inaugura un modo nuevo de la presencia del Jesús y de continuar su misión. Jesús, en efecto, asciende al cielo, pero no se separa de sus discípulos, permanece con ellos, acompañándolos en su camino, en su misión, que se desarrolla bajo el cielo”, agregó.

De esta manera, llamó a los católicos a no quedarse estáticos, pasmados, mirando al cielo, porque sería erróneo quedarse inermes, sumidos en la pasividad y en la resignación fatalista cuando tienen la gran tarea de ser portadores de esperanza y de sentido de la vida. “Nos toca anunciar con firme convicción que no estamos en orfandad, porque el resucitado nos acompaña y su espíritu nos guía”, afirmó. 

Destacó que los creyentes deben proclamar de manera urgente a Cristo vivo, porque llama a construir en unidad un mundo mejor y más justo, a edificar y ayudar a crecer a una sociedad, donde renazca la esperanza y los valores más altos, a pesar de tantos deplorables escenarios como la división conflictiva.

“La división conflictiva genera fragmentación y polarización, no pocas veces desembocando en la intolerancia y la violencia, dañando el sentido de pertenencia y la necesaria cohesión comunitaria”, recalcó.

Ante esto, dijo que la celebración de la Ascensión del Señor significa un compromiso con la historia humana para impulsarla y elevarla con la fuerza del resucitado, presente en su palabra, en la eucaristía y en la comunidad de fe. 

“Es preciso ir cuesta arriba, testimoniando los valores que dignifican y enaltecen como el amor, la verdad, el perdón, la misericordia, la humildad, el servicio, la justicia. Celebrar la Ascensión significa nadar contra la corriente, que siempre se desplaza hacia abajo y arrastra lo que encuentra a su paso. Implica anunciar a nuestros semejantes, con audacia, valor, decisión a Jesús resucitado que está con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, finalizó.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.