SAN PEDRO POCHUTLA.- Algunos consideraban que estaba atrapada, otros que podía encontrarse enferma o herida, otros tantos supusieron que estaría a punto del alumbramiento; pero lo que no se les ocurrió a quienes la vieron, es que la ballena que había permanecido durante al menos doce días en playas de la Costa simplemente gozaba de su estancia en las apacibles aguas del Pacífico.
Desde hace varios días prestadores de servicios turísticos volcaron su atención a la presencia de una ballena que reposaba de forma inusual y se trasladaba muy lentamente por playas de Huatulco, Tonameca y Pochutla; lo que puso en alerta a pobladores y estudiosos del mamífero e incluso ameritó la activación del grupo local de la Red de Asistencia a Ballenas Enmalladas (RABEN), quienes monitorearon al cetáceo durante varios días hasta descartar que se tratara de uno o más animales atrapados.
Investigan comportamiento de mamífero
Luego de conocer de avistamientos de una ballena con el mismo comportamiento reposado frente a playas como Tangolunda, Mazunte, Cuatunalco y Tijera, el Grupo de Investigación y Conservación de Mamíferos Marinos de Oaxaca de la Universidad del Mar (GICMMO/UMAR) y la operadora turística Yubarta se dieron a la tarea de monitorear de forma permanente el comportamiento y las condiciones de la ballena, quien durante todo su trayecto por la Costa estuvo acompañada por su cría, a la que suponen, alumbró recientemente.
Después de revisar concienzudamente las condiciones fisiológicas de los organismos y registrar por medio de fotografías –que fueron tomadas en estadías distintas- sus características, los investigadores pudieron determinar que era la misma madre con su cría que habían sido vistos en distintas playas y sus condiciones físicas eran óptimas.
Ejemplares sanos y libres
“Se trataba de una madre con su cría que fue vista muy cerca de la Costa, como a unos 30 a 50 metros, con desplazamientos muy lentos, que nosotros podemos considerar como de descanso. Con el registro fotográfico que tenemos en la Universidad del Mar nos percatamos que se trataba de la misma ballena, además de que las aletas dorsales coincidían”, explicó Francisco Villegas Zurita, responsable del Grupo de Investigación e integrante de Raben.
El especialista señaló que en diversas ocasiones corroboraron que los ejemplares no tuvieran mallas ni cabos o artes de pesca enredados en los cuerpos, y a través de inspecciones oculares pudieron advertir que se encontraban completamente sanos, nutridos y su actividad física era adecuada; mientras la cría jugaba, su madre saltaba.
“Escolta” se une al grupo
El pasado jueves algo llamó la atención del[tab]equipo de observadores: a la madre y su cría se había sumado otra ballena adulta, un macho que hacía el papel de “escolta”, por lo que ahora se establecía una estancia grupal.
Según Francisco Villegas, luego de estudiar durante seis años la dinámica migratoria de las ballenas, se ha detectado que el 90 por ciento de las especies analizadas están de paso en aguas de la Costa, en su tránsito hacia Centroamérica o Norteamérica, por lo que el hallazgo de un grupo resulta excepcional.
Reposo excepcional, sienta precedente
“Muy pocas ballenas permanecen en la zona. Podemos comparar con bahía de Banderas (ubicada entre los estados de Jalisco y Nayarit), que es considerada como un área de congregación donde las ballenas llegan a aparearse y reproducirse, parir la crías y amamantarlas, pueden tardar ahí las agrupaciones entre una semana y semana y media”.
El investigador consideró que aunque la Costa no es una zona de congregación de la especie, como existen en otras partes del país, sí resultó un hecho excepcional que una ballena permaneciera estacionada durante tanto tiempo.
“Nunca habíamos hecho este tipo de registros en el que un grupo de organismos o al menos un organismo completamente sano o en aparente buen estado de salud permaneciera por mucho tiempo en este lugar, aunque no podemos asegurar que la Costa se esté convirtiendo en área de congregación, porque ello se vería en algunas décadas, si resulta un dato interesante desde la ecología y la biología de los organismos en la zona”, apuntó
De forma adicional, el experto resaltó que en la presente temporada se retrasó casi durante un mes el avistamiento más abundante de mamíferos, pues si antes ocurría en enero y parte de febrero, ahora se espera que sea febrero y marzo.
