El ciudadano Orlando Ramírez denunció públicamente haber sido presuntamente víctima de agresiones, amenazas con arma de fuego y abuso de autoridad durante una visita a la zona arqueológica de Monte Albán, hechos que, aseguró, ocurrieron el pasado 1 de julio de 2026, cuando realizaba una rutina de ejercicio en el cerro y se detuvo a grabar videos y tomar fotografías del paisaje.
De acuerdo con su testimonio, mientras se encontraba en el sitio fue interceptado por un hombre que portaba un chaleco con la leyenda del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien presuntamente le ordenó dejar de grabar y, posteriormente, le exigió entregar su teléfono celular para eliminar el material captado.
El denunciante afirmó que, tras negarse inicialmente, el sujeto sacó un arma de fuego y lo amenazó, asegurándole que no estaba "jugando" y que revisaría el dispositivo para borrar fotografías y videos.
Ramírez relató que el presunto trabajador del INAH solicitó apoyo, vía radio, a elementos de la Guardia Nacional, advirtiéndole que sería trasladado a oficinas administrativas e incluso encarcelado por considerar que había cometido un delito.
Asimismo, aseguró que fue sujetado del brazo y de la mochila de hidratación que llevaba consigo, siendo derribado al suelo, donde permaneció aproximadamente diez minutos durante un forcejeo. En ese lapso, dijo, el hombre presuntamente tomó sus audífonos y los guardó entre sus pertenencias.
El denunciante también afirmó que el individuo despedía un fuerte olor a alcohol, por lo que presume que se encontraba en estado de ebriedad al momento de los hechos. Aprovechando una distracción del presunto agresor, quien recogía un teléfono celular que se le había caído, logró desprenderse de su mochila y escapar corriendo. Según su versión, fue perseguido alrededor de 200 metros mientras el sujeto continuaba apuntándole con el arma de fuego, hasta que logró internarse en una brecha con dirección al municipio de Santa Cruz Xoxocotlán.
Posteriormente, Orlando Ramírez indicó que logró comunicarse con el servicio de emergencias C2 y fue interceptado por policías municipales, quienes, según le informaron, no podían ingresar a la zona arqueológica por tratarse de un área federal; sin embargo, elaboraron una tarjeta informativa sobre lo ocurrido.
Más tarde acudió al Sector Metropolitano de la Policía, donde recibió un oficio de canalización para presentar su denuncia. Explicó que inicialmente acudió al área de Combate a la Corrupción, en Ciudad Judicial; sin embargo, por tratarse de un presunto trabajador del INAH, el caso fue turnado a la Fiscalía General de la República en Oaxaca, donde, afirmó, quedó integrada la carpeta de investigación 1263/2026.
Por su parte, el Centro INAH Oaxaca emitió un posicionamiento en el que aclaró que el personal de seguridad y custodia del sitio no porta armas de fuego para el desempeño de sus funciones.
A través de un comunicado, el organismo precisó que los custodios encargados de la vigilancia, protección y preservación del patrimonio arqueológico realizan sus labores sin armamento, ya que este no es necesario para cumplir con sus responsabilidades dentro del recinto.
Respecto al video difundido en redes sociales, en el que un visitante acusa haber sido amenazado por un supuesto custodio, el Centro INAH Oaxaca informó que los hechos ya son materia de las investigaciones correspondientes y aseguró que colaborará con las autoridades competentes, dentro del ámbito de sus atribuciones, para el esclarecimiento del caso.
Finalmente, la institución reiteró el llamado a las y los visitantes a respetar los horarios establecidos y las disposiciones de acceso a la zona arqueológica, con el propósito de garantizar la seguridad de las personas y contribuir a la protección e integridad del patrimonio cultural.
