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Rosita de cacao: esencia del tejate en Huayápam, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

SAN ANDRÉS HUAYÁPAM, Oaxaca.- Los alrededores del templo de San Andrés Apóstol están perfumados por flores elementales para elaborar una bebida prehispánica; en el interior de decenas de hogares del centro de Huayápam, se secan bajo el sol los pétalos y los jarritos, como le dicen a los pistilos de la flor del árbol Rosita de Cacao; estos brotes sirven para preparar la bebida de los dioses, el tejate.


Al caminar por la calle La Paz -u otra céntrica- se puede percibir el alma de la bebida; el aroma que de por sí despide la flor en los tallos de las ramas, se intensifica cuando se tuestan los pétalos secos en un comal de barro; uno puede saborear el tejate desde el olfato.


El árbol floral, dicen los habitantes, se encuentra en la mayoría de los domicilios y solares de la comunidad; "es una planta que siempre ha existido en esta población", afirma a sus 64 años de edad doña Rosa, quien, entre memorias, cuenta cómo desde pequeños se subían al tronco para tomar las flores; "era una labor que nos encomendaban mis papás; incluso, a la hora del recreo, ocupábamos el tiempo en la actividad, fuimos una familia con pocos recursos".



Doña Rosa visita su solar para recoger las flores que dejará bajo el sol durante tres días. FOTO: Javier Jarquín

Dulce herencia


"Para mí es una herencia que nos dio nuestra madre; ella nos enseñó los procedimientos para saber cómo ocupar la flor, nos dio una receta para separarla, tostarla y prepararla", menciona Rosa Felipa López García sobre su madre, Natalia García Rafael, mujer que sostuvo a su familia comerciando con la flor en otras poblaciones, como Santiago Apóstol, Tlacolula de Matamoros y Ocotlán de Morelos.


La madre de doña Rosa fue su principal maestra y quien le heredó la técnica; "es al gusto de cada quien, mi madre me enseñó a separar los jarritos de los pétalos, secarlos y tostarlos por separado y aparte le echo mucho para que sepa sabroso", comenta soltando una risa y anunciando que en el mercado Benito Juárez del centro histórico de la capital oaxaqueña, se encuentra la caseta de doña Nata, la cual fue atentida por su madre años atrás -ahora la atiende su hermana Alma-.



Desde muy jóvenes, los habitantes aprenden a tostar las flores de la rosita de cacao. FOTO: Javier Jarquín

"No es tejate sin la rosita"


La especie arbórea de la rosita de cacao no tiene ninguna relación botánica con los cacaoteros (theobroma cacao). Las formas del tronco, hojas y ramas se asemejan a las del árbol del cacao, pero la rosita da un fruto circular pequeño y muy dulce -que particularmente no utilizan en la comunidad de Huayápam-; son las flores blancas aromáticas la cualidad por la que es reconocida la quararibea funebris, nombre científico de la especie.


Doña Rosa menciona que en marzo inicia la mejor época de recolección de las flores; es a principios de año que la poca floración incrementa los precios del brote; "en enero y febrero la flor se vende hasta en 400 pesos el kilo, la rosita necesita riego constante y en esos meses es cuando menos da; pero el precio del tejate se ha mantenido constante durante los últimos ocho años, entre los 10 y 20 pesos. En estas épocas, el kilo de la flor está en 200".



El comal de barro tuesta a fuego lento los pétalos de la rosita. FOTO: Javier Jarquín

Feria del Tejate


"Un tejate no es tejate si no tiene rosita", concluye doña Rosa a unas horas de iniciar la 19 edición de la Feria del Tejate en San Andrés Huayápam, ceremonia que dará bienvenida a un aproximado de 40 mil visitantes que degustarán los preparados de 130 mujeres de la Unión de Mujeres Productoras de Tejate de esta comunidad.

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