Los oaxaqueños pagaron entre 400 y 450 pesos el kilogramo de canela importado para saborear el tradicional ponche durante las posadas decembrinas, pues este producto se encuentra ausente en los campos fértiles de la entidad, siendo que el 98 por ciento de la canela consumida en el país durante el año es proveniente de Indonesia y China, esto de acuerdo con el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo Rural Integral (CIIDRI) de la Universidad Autónoma Chapingo.
La actividad en el campo ha ido en picada durante los últimos años; la entidad más biodiversa del país ha enfrentado los estragos de los climas atípicos y el abandono gubernamental.
En un periodo de ocho meses el país importó 44 millones 91 mil dólares de canela, de acuerdo con el Sistema de Información Arancelaria (SIAVI); la Universidad Autónoma Chapingo señala que no existe un censo para saber cuál es la superficie exacta de este cultivo en el país, pero la misma, informa, no supera las 250 hectáreas entre los estados de Veracruz, Oaxaca, Chiapas y San Luis Potosí.
El cultivo de la canela en las tierras oaxaqueñas podría ser, afirman los investigadores universitarios, una manera de auxiliar en el deterioro ambiental, pues favorece la lixivación de los suelos, ayudando a retenerlos y cuidar la biodiversidad al producirse en zonas con una precipitación de 2000 a 2600 mm al año y en pendientes pronunciadas, además de ser en gran medida, invulnerable, a las plagas ecológicas.
El CIIDRI afirma que el consumo de canela "sería más competitivo en el terreno de la exportación", sin embargo el recurso que se necesita resulta adverso a la voluntad gubernamental, pues el establecimiento de una hectárea de canela tiene un costo aproximado de 85 mil pesos, además de los 18 mil pesos que se requieren para su manutención anual, costos superiores a los productos ya cultivados.
