JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oax.— A casi nueve años de haber vivido el sismo más devastador de su historia reciente, la ciudadanía de Juchitán de Zaragoza mostró una marcada indiferencia durante el Simulacro Nacional realizado este miércoles.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades por fomentar la cultura de la prevención, el ejercicio de protección civil se vio opacado por la baja participación de la población civil.
En punto de las 11:00 horas, las sirenas y alertas sísmicas resonaron en los teléfonos móviles, activando los protocolos en algunos edificios públicos, escuelas y hospitales.
Sin embargo, en el centro de la ciudad y en las colonias, la reacción fue distinta: la mayoría de los ciudadanos optó por ignorar el llamado, continuando con sus actividades cotidianas sin realizar repliegues ni evacuaciones.
Este desinterés resulta alarmante para una ciudad que el 7 de septiembre de 2017 fue el epicentro del dolor tras un terremoto de magnitud 8.2. En aquella ocasión, la fuerza de la naturaleza cobró decenas de vidas y redujo a escombros miles de viviendas, incluyendo el emblemático Palacio Municipal.
Expertos en protección civil local señalaron que la conciencia sobre el riesgo sísmico parece haberse diluido con el paso del tiempo.
“Es preocupante que en una zona de alta sismicidad la gente permanezca apática; los simulacros salvan vidas, pero solo si se toman en serio”, comentó un oficial de Protección Civil tras el ejercicio.
Mientras el sector gubernamental y educativo reportó desalojos en tiempos óptimos, el sector privado y los transeúntes apenas participaron. Algunos ciudadanos consultados manifestaron que “tenían prisa por trabajar”, reflejando un evidente desinterés.
Las autoridades locales hicieron un llamado urgente a no bajar la guardia. Recordaron que Juchitán se encuentra en una de las regiones sísmicamente más activas del mundo y que la memoria de 2017 no debe servir solo para el luto, sino como motor para la prevención permanente.
