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Dos paradigmas necesarios para la lectura de Freud

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Alejandro José Ortiz Sampablo

Cuando alguien me solicita la sugerencia de un texto escrito por Sigmund Freud para conocer un poco del psicoanálisis, los desaliento a que emprendan la lectura de cualquiera de estos textos en solitario, pues al paso de los años, he encontrado un gran número de personas —muchos de los cuales, lamentablemente, se ostentan como psicoanalistas—que han sido perturbadas por una mala lectura y que han derivado en ideas alejadas de las que tenía el creador del psicoanálisis. Aventuro que éste, entre otros motivos, es el que ha dado pie a tantos mitos negativos acerca de Sigmund Freud y de su ciencia.

En “El yo y el ello”, escrito en 1923, convergen dos paradigmas de la ciencia. El primero de ellos es el modelo mecanicista, que tuvo plena vigencia en los siglos XVII, XVIII y XIX, el cual favoreció el surgimiento de las más elaboradas herramientas matemáticas y brindó una clara estructura de pensamiento para el estudio del mundo de los fenómenos físicos. El aprovechamiento de este paradigma en la física, permeó en otras áreas del saber, como la economía, la biología, la sociología y, por supuesto, Freud se auxilió de él para forjar la teoría de su aparato anímico.

En el siglo XIX, en un ambiente donde el avance de la ciencia exigía nuevas respuestas, la teoría de la evolución revolucionaba las ciencias naturales y la industrialización demandaba otra organización social, surgió el positivismo. Este es el segundo de los paradigmas mencionados. Este sefundamentó en dar preponderancia a hechos observables, negar cualquier explicación teológica o metafísica, y procurar que los fenómenos estudiados fueran medibles y cuantificables, garantizando su pertinencia como objetos deinvestigación; al punto de permitir la creación de leyes que faciliten la previsión y acción humana sobre la naturaleza. En otras palabras, el positivismo plantea un determinismo científico y social, al estudiar las relaciones que establecen unos fenómenos con otros.

Ambos paradigmas enmarcan gran parte de la obra de Freud y explican su intención de generar conocimientos objetivos y racionales acerca del funcionamiento del aparato anímico y del psiquismo humano.

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*Esta  colaboración es parte de la columna Lecturas para la vida. 

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