Por: Lubia Esperanza Amador
Hoy es 3 de mayo, el Día de la Santa Cruz, la cual es el nuestro símbolo como cristianos, es nuestra "bandera", es el instrumento de nuestra salvación, pues Cristo “anuló el comprobante de nuestra deuda, esos preceptos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió. Les quitó el poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz” (Col 2, 14-15). Con su Cruz, Jesús “destruyó el odio y nos reconcilió con Dios” (Efe 2, 16). Por eso la Cruz no es un fracaso, sino el éxito más grande, ya que “si el grano de trigo no cae en tierra y no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24).
Bueno, pues como nuestro Seminario Oaxaqueño se llama "Seminario Pontificio de la Santa Cruz" también está de fiesta; cada año, en un domingo cercano al día de la Santa Cruz, realiza su Gran Feria Anual. Estamos todos invitados a acudir, en familia, a las instalaciones del Seminario (en Hacienda Blanca, Km. 7.5), para participar de la Santa Misa Dominical, hay varias a lo largo del día, la de las 9:00 am la preside Mons. Luis Alfonso Tut Tun; y la de las 12:00 pm. la Celebra nuestro Arzobispo, quien siempre nos recuerda que el Seminario es el “corazón de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca”; o, como decía Mons. Fortino Gómez León: “la niña de mis ojos”. También acudamos para divertirnos con todas las atracciones, para disfrutar de los productos que hermanos de todas las pastorales y parroquias ofrecen en la feria; y sobre todo asistamos para ayudar a esta institución que es la encargada de formar a nuestros futuros Sacerdotes.
Ya te lo he platicado, desde su fundación (cuya fecha oficial es el 12 de abril de 1673) el Seminario Pontificio de la Santa Cruz ha tenido entre sus alumnos a los más destacados oaxaqueños, como Benito Juárez, Marcos Pérez, Porfirio Díaz, Manuel Sabino Crespo, etc. Pero resulta que esta institución no recibe financiamiento público, sino que sobrevive gracias a las donaciones voluntarias tanto de los fieles, como de los Sacerdotes y las Diócesis de esta Provincia Eclesiástica, y cobra una muy módica mensualidad a sus estudiantes (muchos de ellos provienen de familias de bajos recursos); por eso es de gran importancia que cooperemos con el Seminario.
Y no basta la ayuda material, el quinto mandamiento de la Iglesia dice: "ayudar a la Iglesia en sus necesidades", y sus necesidades no solamente son del orden económico, sobre todo lo son en el aspecto espiritual. Por eso nuestro Arzobispo de Antequera, don Pedro Vázquez Villalobos siempre nos pide que intensifiquemos nuestra oración para pedir a Dios el aumento de las vocaciones a la vida Sacerdotal, pues nuestro Seminario necesita de jóvenes que se preparen para ser Sacerdotes.
Triste y evidentemente ha decaído el número de aspirantes a los dos Sacramentos de "servicio a la comunidad", es decir, el Sacramento del Matrimonio y el Sacramento del Orden, que son los que le dan sentido y vocación a nuestra vida. Por eso es tan importante orar y obrar por las vocaciones sacerdotales; de hecho, es tarea de todo bautizado, porque precisamente de un Sacerdote recibimos el Bautismo. Y sin duda esa labor inicia en nuestra familia, que es la "iglesia doméstica", donde la madre de familia tiene un papel principal, ya lo decía San Pío X, que "la vocación sacerdotal proviene del corazón de Dios, pero pasa por el corazón de una madre". ¡Que así sea! ¡Vamos todos a la Feria del Seminario!
