Si bien existe una relación entre el desempleo y los robos de acuerdo a un estudio de la organización Semáforo Delictivo, en Oaxaca el 91.5 por ciento de las personas privadas de la libertad contaba con trabajo una semana antes de su reclusión, de acuerdo a la Encuesta Nacional de las Personas Privadas de la Libertad (ENPOL) 2016.
Sin embargo, otra variable importante es el tipo de empleo, pues una publicación del 2011 realizada por el Tecnológico de Monterrey y de la entonces Secretaría de Seguridad Pública, hoy Comisión Nacional de Seguridad, destaca que el trabajo mal pagado, la informalidad y la violencia, sobre todo en homicidios, violación, secuestro y extorsión tienen una correlación.
Desde 2011, cuando estalló la guerra contra las drogas, la entonces Secretaría de Seguridad Pública expuso que el aumento de delitos y asesinatos del crimen organizado son por la falta de empleo bien remunerado y bajas oportunidades de estudio para los jóvenes.
A nivel nacional, el porcentaje de los reclusos que no contaban con empleo al momento de su detención es mayor que en Oaxaca, pues el 11.2 de estos no tenía trabajo.
Baja California Norte fue el estado que con el mayor número de ingresos de personas que se encontraban desempleadas tuvo en sus cárceles, con el 21.4 por ciento del total.
Los datos del ENPOL 2016 destacan que 85.7 por ciento de las personas recluidas en las cárceles oaxaqueñas tienen de 18 a 49 años, es decir, personas en edad productiva.
El desempleo, la pobreza, el hacinamiento y la desigualdad social son causas generadores de violencia, afirma el estudio Pobreza como indicador de la generación de la violencia y la delincuencia en México.
El análisis también destaca como factor del incremento de la violencia la posición y situación familiar y social de las personas; sexo, edad, educación, consumo de alcohol y drogas. Además de guerra, tráfico de drogas, corrupción, disponibilidad de armas de fuego y festividades.
