Por: Lázaro Peña V., Pbro.
Domingo XV del Tiempo Ordinario, 12 de julio de 2026. Verde. MR p. 427 [425] / Lecc. II p. 30. LH III Semana del Salterio. Se omite: San Juan Gualberto. Otros santos: Nabor y Félix de Mauritania, mártires; Luis Martín y Celia Guerin, padres de Santa Teresita del Niño Jesús; Inés Le Thi Thanh, madre de familia y mártir. Is 55, 10-11; Rom 8, 18-23; Mt 13,1-23.
En la pequeña cita de Isaías (primera lectura), se nos dice que la Palabra de Dios dirigida a los hombres, no volverá sin resultados, actuará y se cumplirá; pero necesita la cooperación del hombre. Cristo nos trae esta Palabra de Salvación, que se irá realizando a lo largo de la historia humana; pero para que dé frutos de justicia, de amor, de paz y de misericordia, la humanidad debe dejarse fecundar por la Palabra divina de Cristo y cooperar cuidando y protegiendo la buena semilla.
En la segunda lectura, san Pablo nos habla de la Resurrección escatológica (de los últimos tiempos), pero no sólo del ser humano, sino de toda la Creación; pues Dios es el Creador de todo cuanto existe y es también el Salvador de todo lo que ha creado. Dios creo todo para ser disfrutado y cuidado por la obra máxima de la Creación, que es el ser humano. En mis palabras, te digo que Dios creó el Sol, la Tierra, el aire, el agua, los animales, las plantas, los árboles, para que el hombre se alimentara y viviera; esa es la razón por la cual, una vez creado todo esto, Dios creó al hombre, como culmen de su obra.
Así, pues, el hombre tiene que salvarse junto con la Creación; pero qué triste que el egoísmo y la ambición de riquezas hagan sordo al hombre y, en lugar de cuidar y proteger la Creación, la explota, la envenena y, con ello, se destruye a sí mismo, pues la Tierra, herida, da gemidos de muerte y produce gases tóxicos, males, enfermedades, catástrofes naturales que dañan a la humanidad entera.
El Papa Francisco, como apóstol de Cristo, nos dice en su Encíclica Laudato Si', que cuidemos la Casa Común. Felicito a todos aquellos cristianos que incansablemente defienden a la Tierra que Dios nos regaló; en la cual nacimos, crecemos, nos alimentamos y, al morir, ella nos acoge en su seno. Ánimo, hermanos, la lucha es agotadora y difícil, pero yo digo que los verdaderos luchadores mueren con la espada en la mano y como los árboles: de pie.
Respecto al Evangelio de hoy, según San Mateo, el tercer discurso de Jesús comienza con la parábola del sembrador, que habla de los obstáculos con que tropieza el Reino de Dios. El Reino está ahí y, si lo dejamos que germine en nosotros, en la sociedad, tendremos todo lo que Dios quiere darnos: paz, justicia, amor, etc. El fruto se halla condicionado por la recepción, el cuidado y la actitud del hombre; dará fruto según la calidad del terreno, es decir, si el corazón del hombre está dispuesto a recibir la semilla, hacerla germinar mediante la oración, abonarla con buenas obras, regarla con el agua viva de los Sacramentos, protegerla de las plagas del pecado, etc.
A pesar del aparente fracaso del Reino, de la predicación y del esfuerzo cristiano, el poder de Dios logrará que la esperanza del Sembrador se vea colmada con una abundante cosecha. La experiencia con los malos no nos debe desanimar, más bien debe incentivarnos para redoblar esfuerzos; pues la suerte última nos hace recobrar ánimo en medio de las dificultades. Y, modestia aparte, si los católicos no anunciamos el Reino, ¿quién lo hará?; por eso sigamos adelante, pues Jesús confía en nosotros.
"Tres palabras para recordar y meditar esta semana"Laudato Si': Es la Segunda Encíclica del Papa Francisco, la primera dedicada por completo al tema ecológico. Fue suscrita el 24 de mayo y publicada el 15 de junio de 2015. Su nombre es tomado del inicio del "Cántico de las Criaturas" de San Francisco de Asís, que dice "Laudato si'", es decir, "Alabado seas", con lo que "el pobrecillo de Asís" (il poverello d'Assisi), alababa y agradecía a Dios por la Creación. En esta Encíclica se aborda el "Cuidado de la Casa Común", es decir, la adecuada conservación del Planeta. Escatología: Viene de "eschata", significa "cosas últimas". Doctrina o tratado sobre las cosas últimas del hombre individual y de la humanidad. Los profetas hablaron de un mundo nuevo y de tiempos nuevos (Ez. 40), pero no distinguieron entre la última etapa inaugurada por Jesús y el fin de la historia (Jer. 31, 31). Los últimos libros del Antiguo Testamento hablan de la Resurrección de las personas y de la vida futura (Dan. 12, 2; Sab. 3 y 5). En el Nuevo Testamento se sostiene que con Jesús han comenzado los últimos tiempos (Hch. 2, 17; 1Cor. 10, 1; 1Pe. 1, 20; Heb. 1, 2). Parábola: Puede ser sólo una comparación o, a veces, una sentencia enigmática. Se trata de un género literario en el que la enseñanza es dada a modo de relato dramatizado, basado en la vida real. Las parábolas de Jesús constituyen un tesoro que, incluso en el aspecto literario, no tiene igual en la literatura universal. Comúnmente las parábolas del Evangelio apuntan a que quienes las escuchan tomen conciencia de la situación en la que se encuentran, para que reaccionen (Mt. 13, 1; 13, 34; Mc. 4, 10). San Juan no narra ninguna parábola, dos de sus relatos que tienen cierto parecido con ellas son realmente "alegorías"; se trata del Buen Pastor y de la Vid. La alegoría es una historia cuyos protagonistas (que pueden ser plantas, animales o seres humanos) representan personajes reales y cada detalle de la historia debe ser interpretado.
