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Creciente impaciencia de istmeños

Foto(s): Cortesía
Redacción

RANCHU GUBIÑA, Oaxaca.-En medio de las casas derruidas, cuya apariencia dan a Unión Hidalgo la de un pueblo fantasma en las zonas más lastimadas por el terremoto del pasado 7 de septiembre, la advertencia de la población es una: “no vamos esperar un año, hay niños y ancianos, queremos que nos apoyen”.


En Unión Hidalgo, registrado en 1882 con el nombre en honor al padre de la Patria, Miguel Hidalgo, la gente desespera por no saber cuándo comenzará el levantamiento de las casas derruidas.


“Sabemos que no somos los únicos, que somos muchos, miles, pero no podemos esperar mucho tiempo; estamos en la incertidumbre, vivimos en la calle, en los patios con nuestros hijos”, dice Concepción Aquino.


La casa es la número 2000 en el censo, un número que parece ser el último, pero hay en el Istmo más de 50 mil viviendas en la misma situación.


Bloqueos y caos, la amenazas



Descartan istmeños esperar más

Señala que los vecinos se van a organizar si ven que la ayuda prometida no se cumple o tarda demasiado tiempo. “Ya vez aquí como se solucionan las cosas, si no hay de otra vamos a las calles, a los bloqueos, se va hacer otro caos”.


¿Cuánto van a esperar?, la pregunta a Concepción


-No sé, puede ser que medio año, quizás... pero no un año, eso es mucho tiempo


Es muy poco tiempo ¿no cree usted?


-Estamos viviendo en la calle, si miras a tu alrededor, somos muchos; dime ¿cuánto tiempo aguantarías tú así?


Concha manifesta que el gobierno puede darles el material y ellos verá cómo las reconstruyen sus casas.


Los vientos del norte



En hamacas y fuera de las casas, los nuevos domicilios

La mujer, cuya casa se vino abajo el techo y las paredes quedaron fracturadas, señala que en este municipio, a finales de septiembre inicia el fenómeno norte, vientos tan intensos que bañaban sus casas en polvo, por eso en la localidad están asentados parques eólicos.


“Ahora cuando empiecen qué vamos hacer, nuestros hijos van a enfermar y se va a venir otro problema”.


Concepción reitera su advertencia, “la costumbre es tapar las carreteras, el famoso canal 33 o cerrar el paso en las entradas con tal de que el gobierno nos escuche, nos atienda; no es su culpa el desastre, pero es su obligación dar respuesta”.


La mujer es vecina de la 5ª Sección en Unión Hidalgo una de las más alejadas, donde la ayuda municipal no ha llegado, las despensas y ropa que han recibido es de particulares que acuden a las zonas más recónditas del municipio.


Reparto selectivo


“No hemos recibido nada del gobierno, el ejército sí está repartiendo pero no llega hasta acá, hay que ir uno a verlos. Ahora el presidente, el profesor Wilson ni siquiera se ha venido a ver qué es lo que pasó con nosotros”.


Jorge Martínez, también vecino, sostiene que se escucha que el edil se ha dedicado a guardar las despensas que lleguen al albergue, en la escuela Benito Juárez, porque está buscando reelegirse en el proceso electoral del 2018.


Otra versión, cuenta, es que las despensas se venden a 35 pesos, “nosotros no podemos ir a reclamar, porque si nos vamos, hay malillas que están entrando a las casas destruidas a saquear nuestras pertenencias que se quedaron, por eso estamos truchas”.


Más del 80% de la población, en ruinas



Un hombre revisa el apuntalamiento de los muros de lo que fue su vivienda

El palacio municipal de este municipio es la evidencia de que la localidad itsmeña se encuentra, literalmente, en ruinas, casi un pueblo fantasma, después del terremoto del pasado 7 de septiembre.


Aquí se han contabilizado 2 mil 468 viviendas afectadas, de las cuales casi mil son pérdida total, 500 sufrieron daños importantes y el resto son daños menores.


La bella población de Unión Hidalgo, Ranchu Gubiña en zapoteco, que significa Lugar del hambre, tiene una población de 12 mil 983 habitantes según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)


De los 12 mil 983, 6 mil 772 son mujeres y 6 mil 211 son hombres, la condición del municipio es de rezago, y a raíz de la crisis que atraviesa, los habitantes no cuentan con forma de ingresos seguros.


Alrededor de 10 mil habitantes están en una situación de emergencia, y solo 8 fueron víctimas fatales.


Alcalde acapara despensas


UNIÓN HIDALGO, OAXACA.-Un grupo de jóvenes de la comunidad, organizados para verificar que la ayuda humanitaria se entregue a todos los afectados, aseguran que el edil ha incurrido en acaparamiento de despensas e incluso las ha llegado vender.


“35 pesos es como las están vendiendo, pero no solo eso, se dice que el profesor se está guardando las mejores porque ya viene el tiempo de campaña electoral y las requiere porque pretende reelegirse o imponer a un delfín”, denuncia Ada Rodríguez.


La joven explica que la emergencia por la que atraviesa Unión Hidalgo los ha obligado a entrar al "quite", porque incluso elementos del Ejército no están entrando a los lugares más recónditos, “aquí hay muchos callejones y zonas abandonadas, ahí no estaban yendo”.


Ada indica que la mayoría de los víveres que se han captado es de particulares e iniciativa privada y, aun así, hay muchas quejas de que la ayuda no está fluyendo como debe de ser.


“Somos un grupo de amigos, aunque estén los militares y checamos que realmente se esté repartiendo las despensas, y efectivamente mientras estemos nosotros si llega, pero mientras no estamos ya no podemos asegurar”.


Zonas como Cueteros, Juquila, y los callejones no han recibido la ayuda de manera igualitaria.

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