La economía de los comerciantes oaxaqueños va en picada. Las temporadas que se prevén de alta venta, hoy en día dejan mucho que desear.
Doña Magdalena tiene 53 años y a mitad de la temporada de Cuaresma no tiene buenos números.
“Lo vendemos igual, el camarón, el filete, el pulpo todo lo tenemos a los mismos precios que el año pasado, pero la venta está baja, la gente ya no compra como antes”, menciona mientras sentada en su local del Mercado Benito Juárez ve a las amas de casa adquiriendo carnes rojas frente a ella".
Y es que los comerciantes esperaban que en estas fechas la venta subiera, pues "las carencias más fuertes se presentan a inicios de año, en años pasados ya la gente tenía para comprar la comida de Semana Santa" afirma Don Nacho, a quién la temporada tampoco le ha dejado buenos ingresos.
Si en algo coinciden los locatarios, es que, como dice Doña Cecilia, vendedora de 41 años, desde el 2006 las ventas han ido a la baja: "No hemos logrado recuperarnos y ahora con los problemas de que el gobierno no paga a los trabajadores pues menos tienen para comprarnos".
Lamentablemente, el que las familias ya no compren como antes solían hacerlo en estas fechas, tiene otra razón además de la pobreza laboral y el bajo poder adquisitivo de los últimos años.
"La verdad es que casi no cocino mariscos, a mis hijos no les gustan mucho y pues no acostumbramos mucho a seguir la tradición", comenta Karla, madre de 35 años.
"En mi casa no se sigue la costumbre, comemos carnes, lo que me gusta de estas fechas es que regalan agua", platica emocionado Kevin, joven de 16 años.
Los adultos mayores coinciden en que las generaciones actuales no siguen "fielmente" las costumbres que los padres les enseñaron de pequeños.
Doña Margarita de 73 años, asegura: "Las familias de ahora ya no ven la importancia de estas fechas, ya les da igual, yo tengo a mi hija que a sus hijos ya no les da el ejemplo que le dimos nosotros de respetar la cuaresma".
