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¡Volvió a casa! Liberan yaguarundí rescatado en Oaxaca

 El felino más esquivo de Oaxaca regresa a su hábitat tras exitoso rescate. Foto: Profepa
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

El silencio denso de la Sierra Madre de Oaxaca se vio sutilmente interrumpido por el crujir de las hojas secas. En un instante suspendido en el tiempo, una hembra juvenil de yaguarundí detuvo su andar, olfateó el aire cargado de humedad y avanzó con paso firme hacia la espesura del bosque hasta mimetizarse por completo con la vegetación. Aquella silenciosa caminata, documentada y compartida por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), representó el clímax de un exhaustivo proceso de rescate y la victoria de un ecosistema que recupera a uno de sus guardianes más discretos.

El rescate: De la cautividad urbana a la vida silvestre

La historia de este ejemplar comenzó lejos del cobijo de las copas de los árboles. La felina fue localizada originalmente en el interior de un domicilio particular, un espacio reducido y totalmente ajeno a las complejas necesidades biológicas y etológicas de su especie. Mantener fauna silvestre en zonas urbanas no solo vulnera la legislación ambiental, sino que atenta de forma directa contra el desarrollo y supervivencia de los animales.

Tras el reporte y su oportuno aseguramiento por parte de las autoridades competentes, el ejemplar fue sometido a una rigurosa valoración física y conductual. Un equipo multidisciplinario de biólogos y médicos veterinarios evaluó su estado de salud, asegurándose de que mantuviera intactos sus instintos de caza, evasión de amenazas y búsqueda de refugio. El dictamen final fue favorable: la joven felina se encontraba sana y totalmente calificada para valerse por sí misma en el medio silvestre, lo que dio luz verde a su inmediata liberación.

El cazador diurno de las sombras 

El yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) —también conocido popularmente como gato moro, onza o leoncillo— posee una fisonomía peculiar que a menudo confunde a quienes lo avistan. A diferencia del jaguar o el ocelote, carece de manchas en su pelaje, luciendo mantos uniformes que van desde tonalidades rojizas y cafés hasta grises y negros profundos. Su figura es estilizada y alargada, provista de patas cortas y una cola notablemente extensa. Su comportamiento también desafía los estándares de los felinos tradicionales, al ser una especie predominantemente diurna que basa su dieta en pequeños mamíferos, aves, reptiles y anfibios.

Un refugio ancestral: El Parque Nacional Benito Juárez

Para garantizar el éxito de su reinserción, las autoridades seleccionaron cuidadosamente el polígono del Área Natural Protegida Parque Nacional Benito Juárez. Ubicado al norte de la capital oaxaqueña, en la Sierra San Felipe, este emblemático parque fundado en 1937 abarca aproximadamente tres mil hectáreas de una riqueza ecológica incalculable.

Este territorio se caracteriza por la confluencia de majestuosos bosques de pino y encino, así como áreas de selva baja. Además de albergar una biodiversidad asombrosa, el parque funge como un pilar vital para la sociedad civil, ya que en sus elevaciones —destacando el Cerro San Felipe, que roza los 3,500 metros sobre el nivel del mar— nacen los flujos hídricos esenciales que abastecen de agua dulce a la capital del estado.

Actualmente, el parque no solo opera como santuario biológico, sino también como un nodo de educación ambiental y turismo sostenible. Espacios como el Centro de Conservación “La Mesita” y su reconocido mariposario promueven la concientización en comunidades como San Pablo Etla y Donají, donde los habitantes actúan como custodios activos del entorno a través del senderismo y el ciclismo de montaña.

Protocolo ante encuentros: ¿Qué hacer en el hábitat del felino?

El retorno de la yaguarundí a las montañas de Oaxaca abre la posibilidad de que los visitantes puedan cruzar caminos con esta o más especies de la fauna local. Los expertos recuerdan que el Parque Nacional es, ante todo, la casa de estos animales.

Si durante un recorrido visualiza a un yaguarundí u otro depredador, la recomendación primordial es mantener la calma. No se debe intentar la aproximación, bajo ninguna circunstancia hay que alimentarlo ni forzar una fotografía de cerca. Respetar su espacio vital y reportar el avistamiento al personal autorizado del parque es fundamental para que sigan desarrollándose en libertad.

Este exitoso proceso de reintegración subraya la importancia capital de denunciar la tenencia ilegal de animales exóticos y preservar corredores biológicos sanos. Hoy, gracias al esfuerzo coordinado, la Sierra Madre de Oaxaca vuelve a contar con un habitante legítimo que mantendrá el sutil y necesario equilibrio de la naturaleza mexicana.

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