Hombres y mujeres que han dedicado su vida a trabajar para brindar seguridad a la ciudadanía oaxaqueña, al padecer de una enfermedad o haber sido víctimas de alguna emboscada o enfrentamiento, hoy vuelven a sonreír y confiar en su corporación, al existir el Voluntariado de la Policía Estatal.
Y es que, desde hace años no existía un grupo de personas preocupadas por lo que ahora tienen que pasar, porque después de un accidente, ya nada es igual y cualquier dinero no es suficiente cuando se padece una enfermedad.
CON SANGRE DE POLICÍA
Guadalupe Francisca López Ramírez, de 40 años de edad, se siente orgullosa y sobre todo satisfecha de haber brindado seguridad a la sociedad oaxaqueña, así como en su momento lo hicieron su padre y su abuelo.
Su voz se escucha débil, producto de la enfermedad que padece, cirrosis hepática, la cual le fue diagnosticado hace algunos meses, sin embargo, la fuerza de voluntad y el amor de su familia, la mantienen con la esperanza de recuperarse.
Ingresó el 17 de febrero del 2007 a la Secretaría se Seguridad Pública (SSP), donde demostró su valor, coraje y entrega a su trabajo, “la adrenalina que corría en mi cuerpo era bastante fuerte, porque uno no sabe en qué momento le va a ocurrir algo, en ocasiones, sentí que del lugar en el que me encontraba, ya no salía, pero afortunadamente, logramos hacerlo no solo en una sino en varias situaciones”.
Recordó que en una ocasión en la que se encontraba con otros compañero de partida, fueron emboscados, donde para fortuna de ellos, solamente fueron rozones los que recibieron, “sentía mucho miedo, porque no sabía si me iba a tocar algún disparo, lo que hicimos fue protegernos unos a otros, no sabíamos cuántos eran ni dónde estaban parapetados”.
“En esta carrera sabemos la hora de entrada, pero no sabemos si vamos a salir temprano, pero cuando a uno le gusta esto, deja uno todo, hasta a al familia, por lo que, cuando tenía oportunidad de estar con ella, la disfrutaba con toda intensidad”, mencionó.
Y es que, las partidas son de un mes o más fuera del núcleo familiar, “el pasar cinco días con ellos era el estar diciéndoles cuánto los quiero, porque uno no sabe si va a regresar o no, les recomendaba a mis hijos que se cuidaran mucho, que le echaran ganas al estudio”.
Lamentó que existen lugares en el estado, en el que no quieren a los elementos policiacos, “en algunos se nos negaba la comida, aunque los estuviéramos viendo de frente en los estantes, nos dicen que no tienen y si nos venden, nos dan lo peor, y pues ni modos, porque se tiene que calmar el hambre y a comer lo que se pueda”.
Respecto a su enfermedad, aseguró que en el Voluntariado de la Secretaría de Seguridad Pública, la estaban apoyando bastante, “desde que la señora Adriana Alvarado barrera, se enteró de mi caso, he recibido apoyo mensualmente, tanto psicológicamente, como ella personalmente me ha visitado en mi casa”.
El eco de la metralla, las largas horas de viaje de las partidas, la comunicación por radio con sus compañeros, los días de sed y hambre, han quedado atrás, en el recuerdo de López Ramírez, que ahora enfrenta una batalla más, ahora contra la enfermedad que padece.
EN UNA ENFERMEDAD, NO HAY DINERO QUE ALCANCE
Adriana Alvarado Barrera, presidenta honoraria del voluntariado de la Policía Estatal, destacó que dada la relación que vio en las carencias que tienen los elementos de la SSP, una vez que presentan problemas graves de salud, ya no puede seguir siendo parte activa de la corporación, lo cual los deprime.
Por lo que, al ver sus necesidades que tenían, al notar que a veces la familia los deja un solos y olvidados en una negligencia total, “al darnos cuenta de esas carencias que estaban pasando, decidimos armar y formar este voluntariado, para apoyarlos, porque en caso de una enfermedad, no hay dinero que alcance”.
Explicó que el voluntariado está formado por un grupo de esposas de policías que quieren ayudar, “para lo cual tenemos el apoyo de mi esposo,José A. Sánchez Sadierna, de los comandantes que nos están ayudando en esta labor, donde se les da un seguimiento, cada uno de ellos cuenta con un expediente, mensualmente se les visita y entrega una despensa, y se ven sus necesidades”.
Indicó que es un reto que se propuso, para agradecer a cada uno de ellos el que le hayan abierto las puertas de sus hogares, sin conocerla, y puesto en la mesa todos sus problemas y tratar de ayudarlos, eso, es lo que le interesa, ser parte de ellos.
El voluntariado inició actividades en el mes de abril de 2017,
en mayo iniciaron las primeras visitas y a repartir las primeras despensas, al principio eran 23 visitas, hoy hacen 75, repartiendoles colchones, cobijas, zapatos, ropa, 10 sillas de ruedas 8 bastones, para apoyar a los policías estatales, bomberos y policías viales.
HÉROES ANÓNIMOS
Refirió que se debe valorar el trabajo que realizan los policías, donde se convierten en héroes anónimos, “no por ser policía eres más malo o bueno que el de enfrente, hay muy buenos elementos, entonces, no debemos juzgar o señalar, cada quien hace su trabajo y ellos lo realizan convencidos de que es lo mejor”.
La mayoría de los policías incapacitados, quedaron lesionados en acciones de trabajo, otros por situaciones médicas, “entendemos que ellos siendo personas fuertes, aguerridas, de un día las otro están así lesionados, enfermos; sus mundos, se les vienen abajo, porque. de ser personas que por mucho tiempo estaban fuera de casa, por los operativos, sus compromisos con esta gran dependencia, regresar al nido en estas condiciones, siempre es un shock emocional para ellos”.
Por ello, pretenden no soltarlos de la mano, “de hecho les mandamos ayuda sicologica porque tienen que saber que no están solos, que valen, empoderarlos otra vez, como los buenos policías que siempre han sido, porque una vez policías, toda la vida, eso se lleva tatuado en el alma y me consta, lo he visto en cada visita que les he hecho”.
Detalló, “hablan de sus experiencias como si hubieran sido ayer, y eso es bonito, gratificante, ellos me reciben con los brazos abiertos, con una calidez emocional, que luego uno se da cuenta que les hace falta esa atención de todos los que estamos fuera”.
RESPETO PARA LOS POLICÍAS
Destacó que se debe tener respeto para los policías, “usualmente pensamos que el policía es malo y no, de verdad, tienen un gran corazón, y lo han demostrado”.
Señaló que la sociedad debe de estar consciente del trabajo que realizan las 24 horas del día y durante muchos años, arriesgando la vida.
“Por lo que, al estar incapacitados, para ellos es un shock tremendo, porque pierdes la movilidad y las ganas y de un día para otro, les cambia su panorama definitivamente, por eso es que es tan importante, respetarlos, a veces tenemos un concepto muy raro, diferente, fuerte de la palabra policía” dijo.
Abundó, “pero son personas como nosotros, hay que tratarlos como a todos, con mucho respeto, creo que esa es la base para que esto siga avanzando, respetarnos nada más, y aceptar el trabajo que cada quien realiza de la mejor forma, cada quien hace lo que le toca hacer y siempre pensamos que es lo mejor y eso queremos”.
Trabajar en seguridad pública implica riesgos, desveladas, predicamentos, y a veces la familia queda a un lado, porque primero es el compromiso laboral.
Lo que Alvarado Barrera, pretende con el voluntariado, es que la gente se sume, los ayude, para apoyar a los hombres y mujeres que de una u otra, han velado por salvaguardar sus vidas y patrimonio.
CUADRILLA
Con ayuda de Sánchez Saldierna, se armó una cuadrilla de cuatro policías, “ya que mucho de ellos tienen casas de piso de tierra, las cuales ya tienen piso firme, otros tenían filtraciones en el techo, se les arreglaron; con los temblores del 7 y 19 de septiembre, sus vivienda tuvieron daños y se les apoyo en lo que se pudo, porque mis recursos son limitados”.
Médicamente el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) está al pendientes de ellos, y cuando carecen de alguno de ellos, el voluntariado se encarga de adquirirlos, para lo cual organizan desayunos, rifas.
La mayoría de los policías que no están en activo, son diabéticos, “tengo algunos que están en diálisis, busco material de curación que todas las señoras en cada desayuno de cooperación llevan, como pañales, material de curación, se hacen paquetes y de esa manera se les entrega”.
138 POLICÍAS INCAPACITADOS PERMANENTES
En total 138 policías incapacitados permanentes en todo el estado, por lo cual se les apoya por parte del voluntariado, “el recurso es limitado, el cual con mucho esfuerzo y ganas se va sacando, sus despensas aunque no son muy grandes, pero ayudan mucho-
En plaza son 74 en plaza y 64 se encuentran distribuidos en otras regiones del estado, a quienes también se les apoya.
Los elementos incapacitados fueron lesionados en enfrentamientos, sufrieron alguna volcadura, algunos padecen diabetes, perdiendo sus piernas, la vista, algunos perdieron el oído por la detonación de alguna arma de fuego.
Los elementos perciben un sueldo, “estar en incapacidad hace que ellos sigan recibiendo su sueldo como policías, con lo cual se van ayudando, sabemos que en una enfermedad y tan difícil como la diabetes, el sueldo no alcanza, de verdad, tienen muchas carencias y ahí tenemos que entrar nosotros”.
Para motivarlos, se les invita a desayunos para que vuelvan a ver a sus compañeros y a sentirse parte de la corporación que muchos tenían muchos años.
