Su nombre es corto, pero su valentía enorme...
Pocos son los hombres que se atreven a ofrecer la vida por los demás sin esperar nadad a cambio, ese es el caso de Abel Canseco Ayuso, un rescatista oaxaqueño que se encuentra en la capital del país.
Desde el sismo del pasado 19 de septiembre viajó con recursos propios para incorporarse a las labores de rescate.
En entrevista por vía telefónica, mencionó que“siempre he dicho que Dios nos pone en el camino donde nos necesitan, ya lo había dicho, que siempre hay que capacitarse para atender a una persona en un accidente o por fenómenos provocados por la naturaleza”.
El 20 de septiembre, Abel arribó a la Ciudad de México y se trasladó a un centro de mando entre Juárez y Balderas.
Los cuadros eran crueles, edificios que cayeron y atraparon en sus entrañas a los habitantes, devorando tanto a niños y adultos, en lo que fue una muestra del poderío de la naturaleza.
Abel Canseco Ayuso tiene vocación de servicio
“Desde que se ingresa a la primera barrera, uno se percata de la presencia de la gente preocupada por encontrar a sus familiares, así como muchos voluntarios, dispuestos a ayudar; vas a la segunda, a la tercera, y hay familiares desesperados que por lo menos quieren ver el cuerpo de su familiar”, lamentó.
“Nos encontramos bien, no nada más nosotros sino todos los rescatistas que han venido de Oaxaca, Veracruz y otros estados de la República Mexicana, los han estado recibiendo bien; en algunas partes si se ha podido ingresar y en otras el ejército lo impide", explicó el rescatista.
ORAM, PRESENTE EN LA CDMX
Indicó que de los cinco elementos que integran el Escuadrón Organizados en Rescate y Atenciones Médicas (ORAM), él nada más continua apoyando, “a los otros ya los regresé, ya que tienen otras actividades, y estuvieron dos o tres días nada más”.
Aún no tiene fecha de regreso para encontrarse con lo más preciado que tiene en su vida, su hija, Ximena Canseco Vásquez, “esto que hago se lo dedico a mi hija, el domingo platiqué con ella y me preguntó que cuándo pensaba regresar y le dije que no tenía para fecha, pero la iré a ver”, comentó.
Hace rato reportaron que otros compañeros trabajaban en un edificio colapsado, donde al parecer había un salón, en el que argumentan se encontraban aproximadamente 40 personas.
Destacó la gran organización que se tiene en la Ciudad de México, “pasan a darnos de comer, nos dan agua, refrescos, tanto a rescatistas como a voluntarios que están pasando botes, palas, cargando escombro, la verdad, me sorprendí de la buena organización de la ciudadanía, y ahora estoy viendo la hermandad que se tiene, y ellos vieron que no están solos y que estamos presentes de diferentes entidades para apoyarlos”.
Refirió que en el lugar se encontró con compañeros de ORAM de Río Grande, e incluso uno de Miahuatlán de Porfirio Díaz, Pochutla, todos ellos apoyando en las labores de rescate.
Al igual que otros voluntarios, Abel pernocta en el piso, “aquí nos tiramos como sea, no importa, nos hemos estado durmiendo también en la zona cero, donde están los edificios colapsados, a un costado, aunque durante varios días no dormimos, ya que hemos estado trabajando día y noche”.
TABASCO
Recordó que al registrarse en años anteriores inundaciones de Villa Hermosa Tabasco, “me encontré en un puente y le pregunté a un policía federal, dónde se encontraba el Centro de la Ciudad y mé dijo, estas en el, y me quedé impactado de la magnitud de este fenómeno natural que se presentó en esa entidad del país”.
Abel Canseco Ayuso, es fundador del Escuadrón Organizados en Rescate y Atenciones Médicas (ORAM) y forma parte de Topos Azteca.
“Estaba en un puente elevado, así como el que tenemos en Cinco Señores, donde pasaban las lanchas, ahí estuve sacando a muchas personas de lo que eran sus hogares, había mucho peligro, porque cerca de nosotros pasaban los lagartos, unas culebras conocidas como nahuyacas, iguanas, tarántulas, los cuales andaban entre el agua, lo cual fue algo muy peligroso y pues ahí estuve trabajando durante más de 15 días, fui con mis propios medios, para lo cual ya tenía ahorrado algo de dinero para solventar mis gastos”, mencionó.
Fue en ese desastre natural donde conoció a los integrantes de la Brigada Internacional Topos, “estuve trabajando con ellos, así como con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y con la Marina, y cuando ellos acudieron a dar cursos a Oaxaca, me dijeron vamos a ir a tu ciudad a dar curso y queremos que lo tomes para que estés con nosotros en la brigada, porque nos interesa que pertenezcas. Y desde el 2013 es parte de la brigada”.
ORGULLOSAMENTE TOPO
Como rescatista de dicha brigada, es el único que ha tenido alrededor de cuatro cursos, entre ellos “Intervenciones Vitales en Situaciones de Riesgo y Desastre” en diferentes estados, “he participado con ellos en lo que son dos desastres naturales, uno fue el deslizamiento de tierra en la Pintada, Guerrero, donde resultaron más de 70 personas sepultadas; así como en otro deslizamiento en Santa Catarina Pinula, Guatemala, donde fueron varios los muertos”.
Agradeció a su madre Leonides Ayuso Hernández, a sus hermanos Juan y Pedro y a toda su familia, el apoyo que le han brindado durante estos 10 años los que lleva la agrupación, ya que a lo largo de los mismos ha sufrido dos tremendos accidentes.

