Tras intensas negociaciones, Estados Unidos y México alcanzaron el lunes un acuerdo para reformular el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y anunciaron que iniciarán el martes las conversaciones con Canadá con miras a concretar un nuevo pacto trilateral.
Pero el TLCAN, que los tres socios revisan desde hace un año, entró en una nueva fase de incertidumbre luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, sugiriera que Canadá puede quedar fuera, e incluso dijera que hay que cambiarle el nombre al tratado por la "mala connotación" que tiene.
"Es un gran día para el comercio. Es un muy buen acuerdo para ambos países", dijo Trump en el Salón Oval, al anunciar lo negociado con México ante las cámaras de televisión, con su homólogo mexicano Enrique Peña Nieto al teléfono.
"Estamos comenzando las negociaciones con Canadá en breve", añadió.
Más tarde, el mandatario y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, mantuvieron una llamada telefónica en la que ambos "saludaron el progreso alcanzado con México y esperan que sus equipos se reúnan esta semana con miras a una conclusión exitosa de las negociaciones", según una nota emitida por Ottawa.
De gira por Europa, la canciller canadiense, Chrystia Freeland, anunció que viajará el martes a Washington para continuar los esfuerzos de modernización del TLCAN. Su portavoz, Adam Austen, subrayó que "se requiere la firma de Canadá" para finalizar un nuevo acuerdo.
El TLCAN 2.0 ya delineado por Estados Unidos y México incluye una cláusula de vigencia de 16 años, con revisión cada seis, así como nuevos porcentajes para las reglas de origen de la crucial industria automotriz y mayores protecciones para los trabajadores.
¿Canadá por separado?
Vigente entre México, Estados Unidos y Canadá desde 1994, el TLCAN está bajo revisión desde agosto de 2017 a instancias de Trump, que lo considera "un desastre" para su país y amenazó incluso con abandonarlo o entablar acuerdos separados.
En el anuncio desde la Casa Blanca, Peña Nieto celebró como "muy positivo" lo negociado con Washington, pero insistió en que México aspira a sumar a Canadá, luego de que éste revise los temas sensibles que pueda tener con Estados Unidos.
"Podríamos tener un acuerdo por separado o podríamos ponerlo en el mismo acuerdo", dijo sin embargo Trump, apuntando que sería duro con Ottawa con respecto a la industria automotriz y los aranceles de los lácteos, dos temas de tensión.
El canciller mexicano, Luis Videgaray, dijo que si Estados Unidos y Canadá no logran un acuerdo, México aún se beneficiaría de un pacto con Ottawa a través del Acuerdo Trans-Pacífico (TPP), del que Trump se retiró apenas asumió en enero de 2017.
"Hoy es una buena noticia que la incertidumbre deja de ser si habrá o no tratado de libre comercio y ahora la incertidumbre es si el tratado será trilateral, como queremos que sea, o bilateral", dijo Videgaray en rueda de prensa en Washington.
Estados Unidos es destino del 80% de las exportaciones de México.
"Histórico"
Desde finales de julio, Videgaray y el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, estuvieron yendo y viniendo a Washington para resolver diferencias bilaterales con el representante comercial estadounidense, Robert Lighthizer, y el asesor y yerno de Trump, Jared Kushner, luego de que la negociación del TLCAN se estancara en mayo.
Lighthizer dijo el lunes a periodistas que el acuerdo logrado con México es "histórico" e incluye los "más altos estándares" de cualquier acuerdo existente sobre comercio digital, servicios financieros y derechos laborales.
Al Congreso de EU
Lighthizer dijo que el gobierno de Trump notificaría al Congreso el viernes sobre el nuevo acuerdo, con lo cual se cumpliría con el aviso requerido de 90 días para que Peña Nieto pueda firmar el trato antes de entregar el cargo a López Obrador el 1 de diciembre.
Un elemento clave de las conversaciones bilaterales era la exigencia de contenido regional para automóviles que Estados Unidos pretendía endurecer.
El nuevo pacto aumentará el requisito, pasando del actual 62,5% a 75%. Además, se exigirá que 40-45% del valor provenga de fábricas con "salarios altos", de unos 16 dólares la hora, para estar libre de impuestos, algo que podría disuadir a las fábricas estadounidenses de instalarse en México.
