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Pobladores de Quiaviní encarcelan a ex presidente municipal

Foto(s): Cortesía
Redacción

SAN LUCAS QUIAVINÍ.- “¡Agarren al cabrón! ¡Agarren al pinche ratero! ¡No lo suelten hasta que regrese todo el dinero!”.

 

Los gritos irrumpieron la tranquila y fría tarde del 1 de enero. La turba estaba a punto de linchar a su ex presidente municipal, Lucas Martínez García. El motivo, presunta malversación de más de dos millones de pesos.

 

 

“Lo tuvimos que poner bajo resguardo; la gente estaba muy enojada, por primera vez se podía poner violento el asunto”, relata 24 horas después del hecho la presidenta municipal suplente, Yolanda Curiel.

 

 

Martes. Quietud en un pueblo que expulsa más de la mitad de sus hijos hacia los Estados Unidos de Norteamérica. En Cabildo, analizan el castigo que tendrá su ex edil, a quien acusan que durante tres años prácticamente no hizo nada, pero tampoco da cuenta del dinero.

 

 

Negro presagio

 

 

Todo comenzó hace tres años, en que los pobladores eligieron, mediante el régimen de Sistemas Normativos Internos (usos y costumbres), a Lucas Martínez García para encabezar el Cabildo.

 

 

En su trienio, “la gente lo veía raro; siempre andaba en camioneta, siempre vestía bien; se la pasaba en Oaxaca o en Tlacolula dizque haciendo trámites, pero jamás vimos nada de obras”, recuerda don Raymundo, que se resguarda del intenso sol del 2 de enero.

 

 

“No, qué esperanza que haya hecho obras; no hay nada y lo poco que hizo, como pavimentación de calles, pues fue con ayuda de otras gentes, unos dicen que de un diputado”, tercia su compañero Armando.

 

 

El 29 de diciembre, antepenúltimo día del 2016, detonó el problema. El aún presidente municipal rindió su “informe” ante la población reunida en la explanada municipal.

 

 

Los primeros reclamos comenzaron a llover. La irritación crecía, porque sólo era verborrea. Ningún dato preciso, ningún documento oficial; ninguna factura que soportara los gastos del ejercicio 2016.

 

 

Pero al final el edil pudo sortear el caso y la calma regresó a la población. “Pinche cabrón, no se va a salir con la suya”, mascullaron los asistentes.

 

 

Viene revancha

 

 

Y no se salió con la suya. El 26 de septiembre la población efectuó una asamblea en la que designó a Delfino López como su presidente municipal para los próximos tres años y a Yolanda Curiel Martínez como suplente. Sería el inicio para rendir cuentas.

 

 

Por primera vez, tres mujeres fueron integradas al Cabildo, dos de ellas como suplentes y una regidora de Salud.

 

 

En esa ocasión, la reunión de los más de mil pobladores adultos no tuvo contratiempos; sabían que podrían confiar en sus próximas autoridades, y en las mujeres.

 

 

Fue el martes 29 de diciembre en que detonó la irritación popular, tras el presunto informe del aún edil Lucas Martínez, que por esa ocasión la libró.

 

 

El domingo al mediodía la gente se reunió de nuevo en la explanada municipal, para atestiguar el cambio de poderes.

 

 

Pero el enojo surgió cuando no vio papeles ni dinero que el edil dijo, días antes, que entregaría: dos millones 300 mil pesos.

 

 

“Hubo mucha inconformidad de la población, por seguridad lo tuvimos bajo resguardo, para que no le pasara nada. Un pueblo es pacífico pero cuando hay inconformidad el pueblo se defiende, y se defiende con su arma que tiene, que es violencia; es un pueblo indígena, no conocen de leyes”, dice la alcaldesa suplente.

 

 

Añade que los zapotecas de la comunidad, asentada a unos 50 kilómetros de la capital, son pacíficos pero jamás soportan ser engañados.

 

 

“Nosotros como autoridades entrante, decidimos resguardarlo para que no haya violencia y no se alterara el orden público. Estamos viendo cómo resolver la inconformidad del pueblo, está resguardado por seguridad, pero no por ninguna acusación directa”, añade.

 

 

Se compromete, pero...

 

 

Ayer, desde temprana hora inició funciones el nuevo Cabildo, con la problemática enfrente. Lucas Martínez pasó la noche en la cárcel municipal. Al medio día fue sacado bajo resguardo de los topiles, y llevado al salón de la presidencia municipal.

 

 

Al lugar arribaron representantes de la Secretaría General de Gobierno (Segego), quines dialogaron por varias horas con las autoridades.

 

 

Afuera, la calma. Mujeres de colorido vestido y mandil, caminando por las calles atrás de los varones. Ollas de peltre y canastos de carrizo en mano; mole y otras viandas, aún del festejo de año nuevo.

 

 

Calles pavimentadas, la mayoría; casas de tabique rojo y concreto, también la mayoría, en la cabecera municipal, que no cuenta con agencias.

 

 

Día tranquilo en el que no hubo ni clases en los planteles del nivel básico. Frente al palacio, una docena juega básquetbol; mientras adentro se discute la suerte del ex edil, que tras su salida de la cárcel aún extiende el pulgar a la cámara, en tono sarcástico.

 

 

Varias horas después, logran un primer acuerdo. El ex presidente municipal tiene hasta el 16 de enero para entregar el dinero o los papeles, y queda libre temporalmente.

 

 

“Que el gobierno entienda que lo único que quremos es paz, justicia. Que se le castigue por la corrupción, si se le comprueba. Hasta ahora no hay violencia, pero si ven que no hay justicia en contra de las autoridades, siempre va a estar el riesgo”, dice Yolanda.

 

 

--¿Y no temen que se vaya a fugar el ex presidente?

 

 

--Híjole, pues eso sí quién sabe...

 

 

En pobreza, el 75.5%

 

 

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al 2010 en el municipio existían 425 hogares, de los cuales 131 estaban encabezados por jefas de familia.

 

 

El grado promedio de escolaridad de la población de 15 años o más en el municipio era en 2010 de 3.8, frente al grado promedio de escolaridad de 6.9 en la entidad.

 

 

De mil 745 habitantes, mil 238 individuos (75.5% del total de la población) se encontraban en pobreza, de los cuales 676 (41.2%) presentaban pobreza moderada y 562 (34.3%) estaban en pobreza extrema.

 

 

En 2010, la condición de rezago educativo afectó a 60.8% de la población, lo que significa que 997 individuos presentaron esta carencia social.

 

 

En el mismo año, el porcentaje de personas sin acceso a servicios de salud fue de 47.8%, equivalente a 783 personas. El porcentaje de individuos que reportó habitar en viviendas con mala calidad de materiales y espacio insuficiente fue de 45.3% (743 personas).

 

 

Mientras que el porcentaje de personas que reportó habitar en viviendas sin disponibilidad de servicios básicos fue de 71.7%, lo que significa que las condiciones de vivienda no son las adecuadas para mil 176 personas.

 

 

La incidencia de la carencia por acceso a la alimentación fue de 16.5%, es decir una población de 271 personas.

 

 

Numeralia

 

Los recursos 2016

 

2 millones 34 mil 321 pesos Fondo Municipal

 

1 millón 529 mil 254 pesos Fomento Municipal

 

53 mil 794 pesos Fondo Compensación

 

27 mil 130 pesos por impuesto a gasolinas

 
Fuente: Periódico Oficial

 

 

“Piedra donde se llora”

 

 

De acuerdo con el escritor oaxaqueño José María Bradomín, el significado de la palabra zapoteca Quiaviní es: "Piedra donde se llora". Aunque según otras versiones, por la acentuación en la última sílaba, cambia completamente su significado. Correctamente Quiaviní debe significar: "Piedra que brilla, piedra rocío, o bien, piedra preciosa".

 

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