Se tenía pensado como un ambicioso proyecto para desahogar el sobrecupo del espacio principal; sin embargo, el que sería el nuevo panteón municipal de San Antonio de la Cal quedó en una obra inconclusa que, con el paso del tiempo, se ha convertido en tiradero de basura.
“Cuando llega a haber problemas de que cierran los tiraderos, el camión de aquí del municipio pasa, recoge la basura y va y disimuladamente ahí la deja”, dice una vecina de la segunda sección de San Antonio de la Cal que vivió el anuncio y posterior abandono de la obra.
En ese sentido, coincidió con la postura de los vecinos que en su momento, hace varios años, se opusieron a que las autoridades pusieran en marcha el espacio destinado para el descanso eterno de las personas.
“Ahí arriba está el ojito de agua, ese en tiempo de lluvia se llena mucho, mucho y de ahí baja aquí al pueblo para uso de nosotros; incluso se abrieron tanques en las calles con llaves para que, cuando se necesite, vayamos con cubetas y agarremos”, dice la señora, que vive en esta zona desde hace ya más de 15 años.
Esa agua que nos platica la mujer, es la misma que, considera, “quién sabe cómo hubiera bajado si fuera panteón ahí; imagínate que los cuerpos ya podridos se mezclaran con los mantos, el agua iba a bajar toda cochina”.
Obra inconclusa
En el panteón municipal, ubicado en la Avenida del Panteón, existe desde hace mucho tiempo un sobrecupo de cuerpos, incluso algunas versiones señalan que ya se han enterrado muertos sobre muertos. Esta situación habría orillado a la apertura de un nuevo cementerio.
Sin embargo, la contaminación de los mantos acuíferos a través de la filtración de microorganismos en el subsuelo, movió a vecinos y habitantes del municipio para oponerse a la obra, pues el ojo de agua es su principal abasto del vital líquido.
“Fue parejo, muchos dijeron que no y se habló con los que estaban construyéndolo, se hicieron oficios, incluso creo que el municipio también se metió y pues se detuvo, pero creo que salió peor”, añade la denunciante.
Una barda, graffitis y basura
A varios años de ser abandonada la obra, la única barda que se construyó luce como recién pintada de color blanco; sin embargo, más tardaron en darle su manita de gato, que los vándalos en graffitearla.
Al interior, hay dos cuartos que al parecer fungirían como casetas de vigilancia o bodegas para los sepultureros; sin embargo, estos lucen llenos de basura que, muy seguramente, la gente lleva ahí.
“Ya lo agarraron de basurero, incluso en diciembre que se supone que no debería haber moscas de esas grandotas, hay muchas, hasta acá llegan; es tanta la peste y lo que tiraban, que se hacía el mosquerío”, detalla la vecina.
Y añade que, desde su perspectiva, la situación de esta obra sin terminar podría agravarse si las autoridades no intervienen para, de una vez por todas, rescatarlo o de plano cerrarlo totalmente.
“Pues no es que nos afecte así directamente ¿verdad?, pero sí se podría sacar más provecho de ese espacio que, bien o mal, ya se empezó; el problema es que a veces, pues la gente es necia, decimos no y es no. Realmente no sabemos qué hubiera pasado, pero pues, mientras ahí sigue”, concluye la habitante de San Antonio de la Cal.
