Generan tráfico y contaminación. Se forman por la intensa carga vehicular, la imprudencia de los choferes y una infraestructura vial obsoleta, sumado a la falta de educación vial de los ciudadanos.
Es tal su injerencia en el caos del día a día, que los ‘Cuellos de Botella’ fueron objetos de estudio del ruso Boris Kerner entre 1996 y 2002. En su teoría de las tres fases del tráfico, el investigador afirma que estos fenómenos son el punto álgido del congestionamiento ampliado móvil.
En Oaxaca, una pequeña metrópoli en constante expansión, estos efectos del tránsito son palpables en el día en un sinfín de puntos a lo largo de la capital y la zona conurbada, sin embargo, son cuatro los que destacan por sobre todos los demás.
Los cuatro 'fantásticos'
Por la Ex Garita pasa la mayoría de personas que se dirige de municipios como Zimatlán, Zaachila, San Raymundo Jalpan, Cuilápam y Santa Cruz Xoxocotlán, hacia Oaxaca de Juárez.
“Es un caos, terrible, y si vinieras más temprano verías que, comparado con otros años, ya se pone cada vez peor aquí. A lo mejor sí, es exagerado, pero ya tardamos más en pasar; desde el Coppel hasta la Aurrera me he hecho hasta 20, 25 minutos, sobre todo en las mañanas”, dice Javier, quien a diario va de Arrazola a la colonia Reforma.
En la zona de Periférico y Símbolos Patrios, donde hay varias intersecciones viales, la cosa no es muy diferente; procedentes de demarcaciones como San Antonio de la Cal, San Agustín de las Juntas, Santa María Coyotepec, San Bartolo Coyotepec o Ánimas Trujano, los ciudadanos han notado un aumento en el tiempo que destinan para sus traslados.
“Sí, claro, y además de que los taxistas vienen haciendo lo que quieren, se paran donde quieren… en La Experimental, por ejemplo, ahí hacen base. Ya llegando aquí al cruce de Periférico, ya venimos a vuelta de rueda desde el semáforo; muchos preferimos bajarnos y caminar”, asegura Jaime, que viaja desde San Bartolo hasta el centro de la ciudad para, de ahí, dirigirse a El Rosario.
Parecida o misma situación padecen quienes se trasladan de Santa María Atzompa o San Lorenzo Cacaotepec a la capital y las unidades que abordan pasan por la avenida Monte Albán; antes de llegar a las riberas del Atoyac, se ‘atoran’ hasta 15 minutos.
“Aquí, el problema son los semáforos, hay dos en menos de 300, 400 metros, y si a eso le sumas que en teoría la avenida es de solo dos carriles… porque ya sea por los negocios o por lo que sea nunca se puede circular en doble, pues sí nos aventamos hasta 15 minutos a veces aquí para pasar nada más aquí a Chedraui”, dijo un ciudadano que prefirió no proporcionar su nombre.
En la misma zona, el llamado crucero del Monumento a la Madre también, en horas pico, llega a registrar intensa carga vehicular, ya que allí desahogan su tránsito la carretera del Cerro del Fortín, la avenida Monte Albán, la calzada Niños Héroes y la que mayor afluencia de autos tiene: la 190.
“No; me ha tocado a veces la fila desde la Pepsi y está horrible; y eso nomás pa’ entrar a Madero y de ahí pa’l de Abasto. A veces mejor me agarro por Riberas, pero sí, me ha tocado esperar hasta 20 minutos que avance esto, principalmente por el semáforo y sobre todo en horas en que todos vamos para el centro”, aseguró Adrián, taxista de la zona de Pueblo Nuevo.
Tiempo perdido
Ante esta situación, los ciudadanos, que tienen como principal opción de traslado el transporte público, han visto cómo, con el paso del tiempo, destinan cada vez más tiempo a sus viajes de un punto a otro.
“Imagínate, ahora ya vamos a tener que salir con más tiempo de anticipación porque ya no se puede, ya está imposible el tráfico; yo vengo de Xoxo y a fuerza debo pasar por el Centro para llegar al Mercado de Abasto y ahí tomar mi carro para mi trabajo (en Atzompa). En ese tramito me echo hasta 20, 25 minutos… pues mejor camino”, apunta la señora Laura.
Cabe señalar que en Oaxaca de Juárez y la zona conurbada no existe una exacta planeación de movilidad e interconectividad intermunicipal, lo que obliga a que todo el transporte se concentre en la zona centro de la ciudad, haciendo que esta, día con día, se ponga al borde del colapso.
