Pablo es conductor de un camión urbano que cada día busca llevar a salvo a sus pasajeros; por ello, dice manejar a la defensiva, evitando en todo lo que le sea posible protagonizar algún accidente, el cual -asegura- generaría pérdidas económicas para para él y su familia, así como para su patrón.
Los riesgos
Destacó que uno de los mayores riesgos en el oficio de chofer, son los asaltos; “en esta semana se me atravesaron en el McDonald's que está por la zona militar, luego nos amagaron con pistolas y nos quitaron todo. Nos dejaron limpios, a pesar de que todavía era de día y ningún policía llegó para apoyarnos”.
Actualmente, las rutas de más riesgo para los urbaneros son: Ánimas Trujano, donde de manera continua se registran asaltos, así como la de la colonia Volcanes.
La jornada laboral
Para iniciar su jornada laboral, tiene que levantarse a las cuatro y media de la mañana, ya que vive en una de las agencias de Zaachila.
-Los estudiantes y adultos mayores pagan medio pasaje. FOTO: Julio César Sánchez García
“Regreso a mi casa como a las 24:00 horas, ya que surtí de diésel la unidad y que entregué cuentas -sin precisar la cantidad que tiene que entregar a diario- son muy pocas las horas que dedicó al sueño, además que mi roll consiste en trabajar 20 días y descansar cinco”.
La cuenta depende de lo que marque el sensor que viene instalado en la parte delantera y trasera de la unidad, donde se registra si existe un bloqueo, la ubicación de la unidad, así como cuando se sale de ruta para buscar un lugar seguro para trasladar a los pasajeros a su destino.
Adultos mayores
Cuestionó que mucha gente adulta mayor anda sola por las calles, “es un riesgo para ellos, porque ya no pueden caminar, quieren bajar corriendo de la unidad y es cuando suceden los accidentes y siempre a nosotros nos echan la culpa de que no tenemos corazón; lamentablemente, para la ciudadanía nosotros siempre somos los que ocasionamos los accidentes cuando a veces tratamos de evitarlos”.
Los motociclistas
Para Pablo, uno de los dolores de cabeza son los motociclistas: “vienen hablando por celular, se meten de repente, salen por la derecha o se ubican en lugares que para nosotros son puntos ciegos y no nos percatamos hasta que escuchamos los gritos de las personas; por eso siempre andamos pendientes de los espejos, para evitar cualquier accidente, incluso, nos quieren ganar cuando en el semáforo se pone en verde".
De 150 a 200 pesos al día
A sus 27 años de edad, Pablo gana de 150 a 200 pesos al día, “no es mucho pero es mejor ganar el sustento diario de manera honesta, mi patrón me apoya con la alimentación y con algunos otros servicios como el lavado de la unidad; me gustaría ganar más porque es mucho el tiempo en que estoy fuera de mi casa, casi no veo a mi familia y cuando descanso me la paso durmiendo y no convivo con ellos para nada”.
Algunos conductores si respetan la zonas ubicadas como paradas. FOTO: Julio César Sánchez García
Dependiendo de la ruta que le corresponda realizar son las vueltas que hace, en algunas son cinco, en otras seis.
La factura
Pablo está consciente que el tomar refresco de cola, aguantarse las ganas de ir al baño y no comer a sus horas, le cobrarán factura algún día.
“La obesidad, el sobrepeso, la diabetes, son las principales enfermedades que padecen algunos de los compañeros que ya tienen años en esto; tenemos seguro social, pero no nos conviene enfermarnos, porque eso significa que no llegara completo el dinero a casa, porque aquí el que no trabaja simplemente no come”.
Chalanes, un problema
Mencionó que tienen prohibido el llevar chalanes dentro de las unidades, “es más que nada por lo del acoso sexual, tantito cualquier cosita insignificante ya nos están llevando, de todo nos culpan; si traemos chalán, es que estamos coludidos o de acuerdo con ellos, al igual de los que se suben a asaltarnos, los que quieren subir a cantar, los que dicen que vienen de Honduras o Panamá, que nada más suben a ver que trae la gente”.
La subida es por el frente y la bajada por atrás, es parte del reglamento que hacen respetar a los usuarios. FOTO: Julio César Sánchez García
Aseguró que tanto él, como sus demás compañeros no se dan cuenta en los momentos en que están asaltando “porque vamos concentrados en el volante, tratando de evitar un accidente y cuando menos sentimos es que ya nos están apuntando con un arma de fuego o amenazando con una navaja”.
La bajada es por atrás
Señaló que muchas personas se molestan cuando las invitan a bajar por la parte trasera, “tenemos que cumplir con los lineamientos que existen para beneficio de todos; claro, existen excepciones como las señoras embarazadas, las que traen niños, personas con discapacidad, adultos mayores los cuales pagan cuatro pesos con su credencial respectiva”.
Los bloqueos
Para los urbaneros, los bloqueos son una amenaza que tienen durante el transcurso del año: “esta semana nos quitaron todo, ví que ya me venían a agarrar y cerré con candado mi marimba -lugar donde colocan las monedas para dar cambio-, de ahí vienen los asaltos, y lo peor es que nos quitan las llaves y cuando se retiran las dejan tiradas y tenemos que ir a buscarlas”.
Al final del día, no llevan la cuenta completa, “perjudican al patrón, a nosotros, pero sobre todo a nuestras familias porque ya no llevamos el dinero con el que se van a alimentar, porque al igual que los demás oaxaqueños, vivimos al día; ya ni comemos ni llenamos completamente la unidad de diésel, la cuenta ya no salió, nos vamos limpios”.
Sin embargo, el reclamo de los ciudadanos sigue siendo que los conductores de dichas unidades no respetan las señales de tránsito, se estacionan donde quieren, pasan a la hora que quieren, el conductor se la pasa hablando por celular durante el viaje, se estacionan donde más les gusta, llevan a todo volumen el estéreo, las unidades ya son obsoletas y sobre todo, llevan chalanes a bordo.
En Oaxaca, desde hace años se ha buscado implementar un sistema de transporte público inteligente, conocido como Citybus, mismo que contaría con rampas para personas con discapacidad, cámaras de seguridad conectados con C-2 y que recorrería 8.5 kilómetros desde el crucero de Trinidad de Viguera hasta Santa Cruz Xoxocotlán, rutas donde algunos urbaneros se verían desplazado y sus ingresos se reducirían considerablemente.
