A pesar de que cada año se realiza una de las Ferias más importantes de Latinoamérica como lo es la Feria Internacional del Libro en Oaxaca (FILO), el interés en la lectura no es el suficiente. Muchas veces, la gente no compra libros por los precios, porque no los encuentra o porque no conoce al autor.
Sin embargo, están surgiendo algunas alternativas para fomentar la lectura, principalmente de la poesía, ya sea vendiendo libros en 10 pesos, libros de segunda mano o regalando revistas de antologías.
Libros de segunda mano
México es un país donde cada mexicano lee en promedio un libro cada tres meses, lo que representa 3.8 libros al año por persona. Sin embargo, estos son los textos que se leen en las escuelas, que muchas veces es lo que más se vende en las tiendas de libros de segunda mano.
En las librerías de segunda mano se pueden encontrar también libros en otros idiomas. FOTO: Ana Lilia Pacheco Bautista
“En algún momento nosotros nos empezamos a llenar más de libros que a venderlos. Muchas veces nos regalan libros, pero son los de texto de la escuela, ¿qué voy a hacer yo con eso?”, comenta Óscar Tannat, dueño de la librería 'La Bradería', quien en un primer intento por poner una librería, pensó en una de “libro viejo”, las cuales son escasas en la ciudad de Oaxaca.
“Nos llega de todo un poco, aquí buscan novelas, obras literarias, aunque muchos estudiantes vienen por libros de medicina y psicología”, afirma Jocelyn, quien atiende la librería “El Hallatero”.
El precio de los libros
A comparación de un libro nuevo, los de segunda mano suelen ser más baratos debido a que presentan dobleces o desgastes en la pasta. Sin embargo, algunos suelen ser más caros, debido a que son ediciones fuera de circulación o difíciles de encontrar.
“Fui a la Ciudad de México a traer libros que yo creí que valían la pena, incluso caros, porque las personas saben lo que venden y aquí (Oaxaca), para tener un margen de ganancia, hay que subir otro poco más el precio; sin embargo, ahí se quedaron, porque no llamaron la atención”, comenta Óscar.
Libros independientes: los favoritos de los extranjeros. FOTO: Ana Lilia Pacheco Bautista
Mientras que el señor Fidel Vásquez, dueño de una tienda de antigüedades ubicada sobre la calle de Abasolo, en el centro de la capital oaxaqueña, afirma: “Yo, los libros los doy a 10 pesos. Son míos, pero mis hijos dicen que no les sirven, por eso los vendo aquí. Son libros de bolsillo, de muchos autores”.
Desde hace dos meses, don Fidel ha comenzado a vender sus libros, lo cual no le afecta, pues cree que el apego a las cosas es una imposición religiosa. Al entrar a su tienda, una banca de madera con libros y un anuncio que dice “10 pesos” encima, recibe a los compradores.
Sin embargo, o para fortuna de don Fidel, en algunas ocasiones se han robado los libros, lo cual le causa risa. “Soy un tipo socialista, no me interesa que se los roben, pero que los lean”.
Libros independientes, los más olvidados
“La Bradería” se encuentra dentro de un pequeño local enfrente del Jardín Etnobotánico. En la entrada se pueden ver libros y posters con ilustraciones llamativas, además de letrero que dice: “editoriales independientes, libretas grabadas, poesía oaxaqueña y más”.
El desorden es lo que también llama la atención de los compradores. FOTO: Ana Lilia Pacheco Bautista
Aquí, el precio de los libros es diferente, pues algunos fueron ilustrados, serigrafiados o cosidos a mano. Podemos encontrar paquets (hojas engrapadas) en 60 pesos o libros de autor (hechos a mano) en 800 pesos; sin embargo, lo que mantiene abierto este lugar, son las ventas de libretas y posters.
Desde hace cuatro años, Óscar y Celine, dos amantes de la lectura, brindan un espacio a los “futuros nuevos clásicos” como los llama Óscar. En esta librería se pueden encontrar editoriales de otros estados, incluso otros países como Colombia.
Sin embargo, los oaxaqueños no son clientes en este lugar. “El consumo del oaxaqueño es muy bajo, son muy contados los que entran. Nuestro fuerte no son los clientes oaxaqueños”, comenta Óscar. “Normalmente nuestros clientes son de todo el país, incluso clientes internacionales que se llevan lotes de libros para bibliotecas de universidades en Estados Unidos o en Londres”.
“Tristemente, en Oaxaca no hay una gran cultura de la lectura de la literatura por recreo”, finaliza.
