A los integrantes del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (STEUABJO) que mañana podrían amanecer en huelga, no les interesa el aumento al salario que puedan lograr con las autoridades de la máxima casa de estudio y que en la revisión salarial pasada fue de 3.08 por ciento, sino los 30 millones de pesos que el gobierno del estado les entrega por supuestos bonos.
Es más, en las actuales condiciones la rectoría universitaria puede convenir con la dirigencia sindical un aumento salarial de acuerdo al tope que fijen las autoridades federales y hasta atender las presuntas violaciones al contrato colectivo de trabajo; sin embargo, está al margen del posible estallamiento de la huelga porque esto depende de que el gobierno estatal entregue los recursos que desde hace 28 años ofrece a los trabajadores universitarios para evitar, supuestamente, conflictos sociales.
Esta es la razón por la que en las últimas movilizaciones y bloqueos que ha llevado a cabo el STEUABJO se exija la instalación de una mesa de trabajo con las autoridades del gobierno del estado, “para que acuda en apoyo de la universidad y sus trabajadores”.
La entrega del “apoyo”, que en ocasiones se maneja a favor de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) y, otras, a favor del sindicato, se volvió uso y costumbre entre las organizaciones sindicales universitarias.
Lo curioso es que los bonos se entregan supuestamente por actuación, es decir por los gastos que les origina la lucha sindical para obtener mejor condiciones de vida y trabajo; así como de calidad y eficiencia a una burocracia tan anquilosada que entre los mismos sindicalistas se acusan de flojos y haraganes.
El convenio con SEP
El problema ahora es que el pasado 21 de diciembre del 2018 el gobierno del estado, la Secretaría de Educación Pública y el rector universitario Eduardo Bautista Martínez suscribieron un convenio para recibir un apoyo extraordinario por 51 millones de pesos, para cumplir sus obligaciones salariales del año pasado y por el cual los tres entes públicos se comprometen a disminuir el costo de las prestaciones sindicales no contempladas en el modelo SEP-Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como poner en marcha un programa para disminuir los gastos de operación.
Lo que significa que el gobierno del estado está impedido a entregar recursos a los sindicato universitarios, entre ellos el STEUABJO, porque eso implica romper el esquema de reordenamiento financiero necesario para sanear a la máxima casa de estudios.
El año pasado, en el contexto también de movilizaciones, el dirigente del STEUABJO Fernando David López Cruz declaró que el bono que representa el 2 por ciento del salario de los trabajadores, equivale a 250 pesos mensuales adicionales a su salario. De ahí el interés de los sindicalizados de presionar a través de la huelga al gobierno estatal para que les entregue el recurso.
Gobierno de Oaxaca, tercero en discordia
Aunque esto no ha sido gratuito, toda vez que las mismas autoridades universitarias han comentado que está situación está ligada a un asunto político. “Finalmente son los funcionarios del gobierno estatal los que determinar cuándo, cómo y de qué forma se entrega este apoyo; e incluso puede hasta ser usado como distractor frente a conflictos verdaderamente graves en la sociedad, como la seguridad pública u otros más”.
Por lo tanto, habrá que esperar para conocer si el gobierno del estado entrega los 30 millones de pesos a los integrantes del STEUABJO o, por el contrario, cumple con el convenio signado con la SEP y el rector universitario para equilibrar las finanzas de la casa de estudios. La huelga, programada para el primer minuto del 1 de febrero, es una medida de presión para que ocurra lo contrario.
