Como si se tratara de un juego y amparados en sus líderes, comerciantes de pirotecnia se hacen presentes al interior y en inmediaciones de la Central de Abasto, a pesar de la prohibición legal que existe para la venta de cohetes.
No obstante el riesgo que representa la exposición, venta y uso de ese tipo de artículos, comerciantes y ciudadanos se resisten a atender las recomendaciones, mientras las autoridades son omisas a la aplicación de la ley.
Saben de la prohibición pero no les importa
“Tenemos que comer, ¿ustedes nos van a dar?, los medios sólo critican, aquí nos vamos a instalar y si vienen a quitarnos a ver de a como nos toca”. Así respondió Enrique, uno de los casi 30 comerciantes de cohetes que se ubicaron en lo que fueran las vías que atraviesan el Periférico.
Tras el cuestionamiento de este medio para saber si contaban con la autorización para la venta de cohetes, Enrique mostró que, para los comerciantes de temporada, lo único que cuenta es lo que sus líderes les permitan, fuera de ello, ni las autoridades municipales puede decirles nada.
En el camellón central de Periférico se instalaron por lo menos 30 puestos de cohetes, ante la complacencia de la autoridad FOTO: Emilio Morales
“Vendemos porque la gente compra, sabemos que están prohibidos, pero si a mí me compran ¡qué me importa!”, dijo.
Enrique tiene razón, la ilegalidad en la que se desempeñan tiene muchos culpables, por un lado, los responsables de aplicar la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y de otorgar los permisos para la instalación, a pesar de la amenaza que representa la venta de esa mercancía en una zona tan hacinada.
Por el otro, la manipulación de los líderes de comerciantes, cuyo interés supremo es cobrar por cada espacio que asignan; pero lo más grave es que la propia población fomenta la aparición de este tipo de comercio, debido a la compra indiscriminada de cohetes en esta temporada.
La culpa no es del indio
“Yo no sé porque hay padres de familia que incluso compran los cohetitos para los niños, tantos accidentes y muertos que se ha visto, no entendemos, yo creo que la gente que los vende es por ganar unos centavos pero son los ciudadanos quienes los buscan”, dijo Rosa Hernández.
Mesas completas exhiben desde luces hasta palomas de gran tamaño elaboradas con pólvora FOTO: Emilio Morales Pacheco
Subrayó que la población tiene la mayor responsabilidad en la compra y uso de la pirotecnia, pues hay negación a cumplir la ley.
Para Antonia, los padres de familia que acostumbran a comprar pirotecnia para que se entretengan los pequeños, fomentan la aparición y venta de la misma.
“Parece que se quieren deshacer de sus hijos al comprarles tanto cohete, la verdad es que hay mucha inconsciencia; y luego, las autoridades permiten que se instalen aquí cuando apenas se puede caminar, imagínese un accidente provocado por cohetes, Dios nos guarde”, expresó.
En coincidencia, Pedro Hernández apuntó que la exposición y venta de cohetes en el Mercado de Abasto y en muchas otras partes, a pesar de las restricciones legales, desnuda una sola realidad: a las autoridades les interesa el dinero que ello genera, nunca la seguridad ciudadana.
Entre papel y otros materiales de alta combustión exhiben la pirotecnia si medir consecuencias FOTO: Emilio Morales Pacheco
“Aquí deberían estar los del municipio y el ejército decomisando todo eso, en su nariz los venden, eso quiere decir que hay acuerdos y deben ser económicos, por eso como dicen por ahí, la culpa no es del indio sino del que lo hace compadre, los vendedores no estuvieran si la gente no comprara y si las autoridades actuaran como corresponde”, puntualizó.
Vendedores se justifican
En los camellones, agazapados entre puestos de otro tipo, o encubiertos en la venta de productos navideños, en el Mercado Lázaro Cárdenas o de Fayuca, los expendedores de cohetes se observan en todo el Mercado de Abasto. Comercios de otros giros, también tienen lo propio, todos le entran a la venta clandestina.
Alrededor cables, plástico y otros productos de rápida combustión, pasillos y calles saturadas, donde un tren de emergencia no podría entrar si ocurriera una contingencia, la zona es una bomba de tiempo.
Dicen que hay operativos, pero si los hubiera los vendedores de periférico no estarían. Las experiencias ocurridas en los mercados de otras entidades son minimizadas por los comerciantes que se niegan a las fotos.
Los vendedores de cohetes desdeñan el daño que provocan sus productos, son solo luces dicen, no pasa nada y esa es la esperanza de quienes caminan por el rumbo, que nunca pase nada que Oaxaca deba lamentar.
