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Fiestas patronales: botín para verbeneros

Foto(s): Cortesía
Redacción

Las festividades patronales en Oaxaca forman parte de una cultura y tradición muy arraigada que, con el paso de los años, se ha ido transformando y no siempre para bien de la comunidad.


La fé que mueve a cientos de oaxaqueños, es para algunos el pretexto perfecto para hacer negocio y abusar de la necesidad de la gente.


La ciudad de Oaxaca, nombrada en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, padece el agravio que generan grupos que, bajo el garlito de la pobreza, se apoderan de los espacios públicos para instalar diversidad de puestos que rompen con la armonía visual de los monumentos históricos de la capital y los dañan.



Las fiestas patronales son, en la actualidad, botín de esas organizaciones, que año con año, bajo el amparo de autoridades, amplían el número de puestos que se instalan en lo que debería ser una feria tradicional, pero que convierten en un tianguis.


Lucro y chantaje


Bajo la falsa solidaridad con sus representados, la mayoría de líderes que acaparan los espacios en las verbenas que se efectúan en la ciudad por motivos de festividad patronal, no pagan un solo centavo a la autoridad municipal, así lo reconoció Fernando Rubén Pérez Martínez, dirigente de la Unión de Antojitos Regionales "Ingeniero Víctor Bravo Ahuja".


“El permiso no se ha pagado porque tiene rato que nos dejó de cobrar el municipio el derecho de piso; en mi caso, yo no cobro a mis agremiados más que una cuota mensual de 10 pesos; pero sí, esto es negocio para otros que venden hasta en 10 mil pesos un lugar en cada feria”, reveló.



Y es que, dijo, la mayoría viven del alquiler de los espacios y los vendedores pagan porque tienen necesidad de ingresos.



A pesar de que justifican que diariamente pasa Protección Civil Municipal a revisar, estas son las condiciones en que hacen sus conexiones los puestos  FOTO: Emilio Morales Pacheco

“Eso ha provocado que las verbenas se hayan transformado con la presencia de puestos que nada tienen que ver, porque en este tipo de eventos lo tradicional son los antojitos, dulces regionales y  juegos mecánicos, nada más”, expresó.


Puestos, riesgo y suciedad


Los alrededores de la Iglesia de la Soledad están saturados de basura, no se ve la intervención de los servicios de recolección, pero tampoco la disposición de los comerciantes que asaltaron la calle por evitar los muladares.


Como cada año, las tomas de luz, conexiones de gas y anafres, ponen en riesgo a todo aquel que camina por la zona. A ello se suma la peligrosidad con la que transitan los peatones, pues al ocuparse la mitad de la calle y la banqueta para la instalación de comercios, tienen que andar entre el arroyo vehicular a expensas de un accidente.


“En todas las verbenas vienen de Protección Civil, checan todos los días y nuestras instalaciones están bien, al menos la mía; pero sí, hay otros riesgos, hace dos noches picaron a un muchacho en esta primera callecita de División Oriente, no se ve policía”, comenta Blanca.



Y a lo dicho por ella, se suma Isabel Hernández, cuyo esposo tiene que pernoctar en su puesto de tejate porque han sido saqueados por ladrones.



Así, el tiradero de basura en inmediaciones de la iglesia de La Soledad  FOTO:  Emilio Morales Pacheco

“Se han llevado los cables, trastes y hasta bancos; en El Llano también robaron mucho, aquí se está poniendo igual, nosotros pagamos poco y ante ese riesgo, salimos perdiendo más; no hay policía, la gente nada más nos critica pero no sabe todo lo que pasamos para sacar unos centavos”, puntualizó.


Los vecinos de la zona también opinaron; la tradición se ha variado en perjuicio de la ciudad, dicen; y lo peor, es que nadie hace nada al respecto.



"Cada año nos saturan más y pareciera que nadie se da cuenta; sin importar los riesgos, permiten que, incluso, se instalen a la orilla de las casonas que están a punto de colapsar; se molestan si les pedimos paso para salir de nuestros comercios o casas y quienes aquí vivimos estamos indefensos; lo peor es que tenemos que aguantar varios días", denunció Omar Sandoval, habitante del lugar.


Entre cinco y siete días, las inmediaciones de la Iglesia de la Soledad, patrona de los oaxaqueños, permanecerán ocupadas por cientos de puestos que le invaden como cada año, en que en el nombre de la pobreza, unos cuantos se llenan los bolsillos a costa del perjuicio de la ciudad, del riesgo para la comunidad y del abuso de quien necesita llevar el sustento a sus familias.

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