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Miedo, en época de amor y paz

Foto(s): Cortesía
Redacción

La gente en Oaxaca se siente insegura; el miedo a ser asaltados crece y la desconfianza en los cuerpos de seguridad, también. En esta época en que hay mayor circulante monetario, el temor aumenta y los ciudadanos tratan de protegerse por ellos mismos.


Ciudadanos andan la ciudad con desconfianza; las redes sociales dan cuenta diariamente de por lo menos un asalto, lo que genera temor, pero sobre todo tristeza por ver que su estado se ha convertido en blanco de la delincuencia.


Se queda sin viaje y sin equipaje


José, ahijado de Gregoria Mendoza, salió de casa con la intención de abordar un autobús del ADO que lo llevaría a su tierra natal. Jamás imaginó que dentro de la terminal sería víctima de un asalto.


“Mi ahijado llegó a la terminal y esperaba la salida de su autobús, un sujeto se le acercó y le robó equipaje, boleto y dinero. El individuo se acercó, lo abrazó y encañonó, nadie se percató del hecho”, dijo molesta Gregoria.



Lamentó que no existan filtros de seguridad en lugares tan concurridos, más en estas fechas, pero sobre todo, manifestó su tristeza porque nunca se vio tanta fechoría en la entidad.



Los elementos policiales se pueden ver en diferentes plazas; sin embargo, con mucha facilidad se  distraen de sus obligaciones  FOTO: Emilio Morales Pacheco

“Ahora debemos andar con mucha precaución; lo que sucede en Oaxaca es terrible. Algo debemos hacer los ciudadanos para rescatar a nuestro estado de la inseguridad, porque las autoridades nos dejan solos”, indicó.


A la carrera y con desconfianza


El paso de Erick es muy rápido, su mirada es un radar que recorre el entorno por donde camina; al abordarlo actúa con desconfianza e incluso a la defensiva.


Una vez que le pedimos su opinión, respira profundo y se disculpa, va al banco a hacer pagos y teme ser asaltado.


“Aunque no llevo gran cantidad de dinero, son pagos que si me los vuelan, me afectan terriblemente. En Oaxaca las cosas están muy mal, todos los días nos enteramos de delitos que se cometen; sin embargo, tenemos que salir y hacer nuestras actividades”, explicó.



Agregó que la ciudadanía lleva las de perder, si trata de defenderse. “La policía no actúa rápido, si uno se defiende lo sancionan, así que no queda más que cuidarse solos, andar a la carrera y con desconfianza”, puntualizó.


No hay efectividad policial


El taxismo es uno de los sectores más afectados por la inseguridad; y al respecto, el ruletero José Hernández afirma que la policía no se da abasto en sus tareas, pero además, que no están ni capacitados ni comprometidos.


“Mire, aquí, por Navidad y el movimiento de dinero que hay, andan por lo menos unos 15 elementos, ¿cómo se explica que a pesar de ello se roben vehículos?”, cuestiona.



Y sí; en Plaza Oaxaca se observa un nutrido grupo de policias platicando entre ellos o protegiéndose del sol; ninguno se percata de lo que sucede a su alrededor.



La delincuencia se disfraza de mil maneras; en cualquier calle de la ciudad, hoy es común ver personas que por adicción asaltan a los peatones  FOTO: Emilio Morales Pacheco

“Ahora vaya a San Luis Beltrán, Viguera o la colonia Monte Albán y verá el riesgo que se corre; por eso es mejor que los propios ciudadanos busquen la manera de protegerse”, recomendó.


Organización social, la salida


Rosario Ponce fue víctima de asalto en un cajero de la colonia Reforma; de pronto, quien le antecedió en la fila dijo olvidar su tarjeta y como por arte de magia desapareció la de la entrevistada; minutos después, su cuenta estaba vacía.


“Ya ni en el banco está una segura. Considero que la desigualdad, corrupción, provoca todo esto; como sea, es una realidad que entristece; Oaxaca no es la misma”, señala.



Para Rosario, una de las salidas a este grave flagelo, es que la sociedad se organice, retome los Comités de Seguridad Vecinal, asuma la parte que le corresponde en las tareas preventivas y se haga un frente común contra la delincuencia.


“La policía no responde a las necesidades ciudadanas, algunos son parte de los grupos de atraco; en los bancos se fuga la información y los asaltantes saben a quién agredir; tenemos que organizarnos, dejar de ser apáticos, solidarizarnos y apoyar cuando veamos un acto de esa naturaleza, porque nos mantenemos ajenos sin pensar que mañana puede sucedernos algo similar”, concluyó.


Oaxaca no es la misma; en esta época de amor y paz, el miedo de perder lo que se trabajó durante todo el año permea en la sociedad, a quien también duele ver a su otrora entidad pacífica, fustigada por asaltantes.

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