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Machismo y atavismos matan a mujeres en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

La esperanza de Adriana porque sus sospechas no fueran confirmadas se desvaneció, el médico confirmó lo que tanto temía, tenía cáncer de mama.


La noticia fue impactante, Adriana es una mujer joven de apenas 45 años, con dos hijos adolescentes, su mundo se venía abajo; lo que sabía de la enfermedad se basaba en comentarios, jamás antes se ocupó de tomar en serio o poner atención en lo que se informa al respecto.


“Lo primero en que pensé fue en mis hijos, no quería morir y dejarlos solos, creo que en un primer momento es difícil pensar en actuar de inmediato, el miedo te invade, yo no quería llegar a casa, no quería que supieran que sucedía”, comenta a NOTICIAS.


Los días que siguieron fueron terribles, pensaba en cómo informar a su familia, temía que su esposo no comprendiera la necesidad que había de extirpar el seno, le angustiaba el rechazo, le dolía sentirse incompleta.


La indiferencia mata


Adriana, al igual que muchas mujeres, ignoró las advertencias, a pesar que cada vez es más frecuente la información que se genera al respecto y los llamados a las revisiones oportunas.


Campañas mundiales para evitar la muerte de las mujeres por esta enfermedad se han desplegado constantemente y, a pesar de ello, aunque cada vez son más las que acuden a realizarse el estudio correspondiente, todavía existe resistencia, sobre todo en entidades como Oaxaca.


ngélica Montero reconoció que es la primera vez que se realiza una mastografía, el temor que le causó saber que su vecina llegó tarde a los estudios la motivaron a participar en la campaña efectuada recientemente por el Grupo ADO y la Fundación de Cáncer de Mama A.C (FUCAM).


“La verdad es que las mujeres siempre damos prioridad todo lo que interesa a nuestras familias, pocas veces pensamos en atendernos y cuando reaccionamos es demasiado tarde, la indiferencia mata y he sabido de cómo han muerto tantas por esta terrible enfermedad”, dijo.


La pobreza no es pretexto


Para Araceli Matías la pobreza no es pretexto para que las mujeres se ocupen más en ellas, se trata de amor propio asevera.


“Yo creo que evitar la muerte por cáncer de mama es responsabilidad totalmente nuestra, muchas personas se escudan en la falta de recursos para no realizarse los estudio, a pesar del esfuerzo que hacen algunas empresas o fundacionaciones para ofrecer análisis de manera gratuita”, expuso.


Y sí, según el coordinador de las Unidades Médicas de FUCAM, Gerardo Tello, Oaxaca es una de las entidades donde ha costado mucho más trabajo convencer a las mujeres de que se realicen los estudios necesarios para prevenir ese mal.


Camino intrincado


Durante su visita a esta ciudad, donde realizaron mastografías gratuitas a lo largo de una semana en las instalaciones de la terminal de autobuses de primera clase, el representante de la fundación dijo que en los 18 años que llevan apoyando esta causa no ha sido nada fácil crear conciencia entre las mujeres para que prevengan este mal.


“Hemos avanzado en ese tema pero si ha sido difícil, se ha sembrado mucha información. Una de las entidades donde mayor resistencia hemos encontrado es Oaxaca por la diversidad de culturas, paradigmas y costumbres”, indicó.


Agregó, que una de las situaciones que tienen que enfrentar muchas mujeres son las actitudes machistas de los esposos, quienes muchas veces frenan la oportunidad de que se les atienda oportunamente y evitan que se hagan el estudio correspondiente.


“Pero también encontramos que todavía algunas de ellas no permiten que las revisen o las toquen cuando deben colocarlas para el estudio, luchas contra eso no ha sido nada sencillo”, comentó.


Puntualizó que FUCAM promueve continuamente acciones para la detección oportuna del cáncer de mama e incluso que en Oaxaca existe una filial de esa fundación que ofrece los servicios necesarios para ello a costos que se adecuan según el estudio socioeconómico que se aplica.


Sí se puede vencer al cáncer de mama


Adriana entendió que llorar no remediaba nada, logró vencer los miedos y se atendió, es una sobreviviente y aprendió la lección que hoy la mueve a concientizar a otras para que no tengan que padecer lo que ella.


“Todas aquellas mujeres que tenemos 40 años debemos realizarnos una mastografía cada año, pero si tienen menos de esa edad y presentan alteraciones o antecedentes familiares, deben monitorearse, porque sí se puede vencer al cáncer”, concluyó.

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