A pesar de que el año pasado se rehabilitaron las banquetas de la Calle de la octava Valdivieso, con una inversión de casi 2 millones de pesos, actualmente una parte ya registra serios daños como muchas otras del primer cuadro de la ciudad, debido a acciones cometidas por manifestantes o propietarios de puestos fijos y semifijos que operaron en el área, entre otras causas.
Como en esa arteria, en muchas otras se realizó el levantamiento y cambio de lozas hace aproximadamente tres años, sin embargo ya presentan defectos y desgaste que ponen en riesgo a los transeúntes.
Las condiciones del materia con que están hechas, el tipo de arbolado, el desgaste y el daño ocasionado por manifestantes ha causado el levantamiento de la piedra e incliuso hoyos en los que más de uno ha caído.
Ernesto Suárez comerciante de la zona centro recordó que en 2017 se realizó un programa de reposición de parte del material que reviste las banquetas, luego de más de dos décadas que no se realizaba; lamentablemente, dijo, muchas de las piedras repuestas ya están dañadas.
“Cuando hay manifestaciones que ocupan todo el contorno del zócalo las primeras en pagar los platos rotos son las banquetas, que se convierten en depósitos de basura, o las perforan para asegurar sus casas de campaña, eso ya nadie lo repone”, dijo el entrevistado.
Los puestos fijos o semifijos también dañan las banquetas al colocar sus estructuras y, por supuesto la baja calidad de cantera que se utiliza. Tmbién es motivo de daño los golpes con vehículos o raíces de los àrboles que levantan la carpeta de las aceras.
Según Javier Arroyo García, especialista en el tema, las deficiencias que presentan las banquetas en la ciudad -aunque hayan sido rehabilitadas hace un año-, son resultado de la mala calidad de la piedra que se utiliza.
“Al final de los años 70 se agotó el banco de cantera de Santa María Ixcotel y se echó mano de la que proviene de Etla, que es de menor calidad, por eso se rompe con mayor facilidad”, dijo Arroyo García.
Agregó que el Gobierno Municipal debe considerar un programa de mantenimiento permanente y la proyección de la reposición de arbolado cuyas raíces no dañen las aceras.
“Aunque no se requiere de una técnica especial, como en el caso de la cantera que se utilizó para la construcción de edificios históricos, sí es necesario que el gobierno revise las condiciones y en especial que establezca mecanismos de sanción para quienes dañen las banquetas porque no es nada barata la reposición de estas”, puntualizó.
