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Mes patrio: invasión comercial

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Los oaxaqueños son patrióticos, ya saben que es el mes que se festeja a Hidalgo”, dice Miguel, uno de los más de 30 vendedores ambulantes que se dedican a la venta de artículos alusivos a las fiestas patrias en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca.


Vive en el Estado de México, pero nació en Chiapas; toda su familia viene a Oaxaca los primeros 15 días del mes de septiembre; para ellos, el mercado oaxaqueño es espléndido; sin competencia, las ganancias compensan el esfuerzo.


“Las banderas y los rehiletes son los que más se venden”, destaca Miguel, aunque tiene una gran variedad de productos:  bigotes, pinturas, guitarras, playeras y tambores; “a los clientes les digo que vengan a comprar, acá les damos precio”.



El puesto del vendedor ambulante se ubica en la esquina de las calles de Morelos y Macedonio Alcalá, y afirma que las ventas no son lo que esperaban, pero está seguro que mejorará; “ahorita las ventas están bajas por las lluvias. Llevamos ocho años trabajando en Oaxaca”.



Un monopolio, la venta de productos patrios


La invasión de los vendedores que vienen del Estado de México inicia a finales de agosto y una sola familia aglomera las ventas de los artículos para las ventas patrias; “pedimos permiso al municipio y pagamos por 15 días”, explica Adolfo, quien se ubica en la esquina de García Vigil e Independencia.


“Somos 30 los puestos que vendemos en cada esquina del Centro Histórico de Oaxaca. Pertenecemos a una familia, pero cada miembro hace una inversión individual”, señala Adolfo; “pagamos por temporada cuatro mil pesos al municipio de Oaxaca de Juárez”.


La competencia para ellos no existe, pues afirman que los comerciantes oaxaqueños no saben dónde invertir, esa es la razón por lo que sólo su familia vende estos productos, sólo tres o cuatro personas les hacen frente, asegura,



“Para sacar el permiso es muy difícil, a nosotros ya nos conocen desde hace muchos años en el municipio”, señala Adolfo; “aquí tenemos de todo, algunos clientes ya hasta me conocen”.


Su puesto consiste en una estructura de metal, que tiene como techo bolsas de plástico, con lo que evitan que su mercancía se moje; “el espacio que tenemos es poco, de un metro y medio por un metro, no me puedo pasar más porque me multan”.



La familia de Adolfo controla el negocio de artículos alusivos a las fiestas patrias en varias ciudades del país, como Oaxaca, Tuxtla Gutiérrez y Villahermosa, pues saben dónde comprar y surten a los que van a vender a diferentes urbes.


Fuente de empleo, para los chiapanecos


Son 20 los familiares de Adolfo que llegan a la ciudad de Oaxaca, por lo que para completar la plantilla para los 30 puestos, aprovechan la mano de obra local, los dulceros y boleros, quienes también son originarios de Chiapas.


“En total somos 20 personas y aparte los chalanes; a los mismos chiapanecos los jalamos, los dulceros y boleros, ellos ya nos conocen y les pagamos por 15 días 2 mil pesos más su comida”.


Su labor inicia a las ocho de la mañana y finaliza a las nueve de la noche, sin contar el día 15 de septiembre, cuando terminan a la una de la mañana; para entonces, sus puestos y la bodega deben estar vacíos.


“Nos quedamos en un estacionamiento, ya que traemos mucha mercancía; ahí se coloca una carpa, en donde pasamos las noches”, explica Adolfo.


Competencia desleal


Para Reina Cuevas, locataria del mercado Benito Juárez, la competencia que ofrecen los vendedores ambulantes y foráneos es desleal, pues ellos pueden cambiar de giro cuando quieran.



“Desafortunadamente, la situación económica y las ventas desleales nos han bajado bastante la venta de nuestros productos; entonces, cada año entran más vendedores ambulantes, que incluso dentro del mercado andan promocionando sus mercancías”.


La comerciante vende piñatas, artículos para fiestas y papel picado; sin embargo, no oferta ni banderas ni tambores, pues son productos con los que no puede competir con los vendedores ambulantes.



“Para nosotros es bastante difícil competir, ya que pagamos impuestos, luz, teléfono y todos los servicios; ellos se cuelgan de la luz”, cuestiona Reina Cuevas.


Se perdieron empleos


Las ventas de Reina cayeron desde hace cuatro años, cuando el número de vendedores foráneos aumentó considerablemente, inclusive, en el mercado dejaron de ofertarse los artículos de las fiestas patrias que venden los ambulantes.


“Nuestros artesanos han bajado bastante la producción, como el papel picado, el adorno suajado que ellos elaboran. Tiene tres o cuatro años que ha bajado la venta, esperamos que en esta temporada podamos recuperar algo del trabajo de los artesanos oaxaqueños”, reclama la comerciante establecida.

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