SAN PEDRO POCHUTLA, Oaxaca.- Con toda una tradición en la siembra y cultivo del cacao, hace cinco años la familia Franco García, de San Rafael Toltepec, Pochutla, decidió emprender un sueño conjunto que ahora rinde aromáticos y deliciosos frutos: procesar el cacao y fundar la empresa familiar “Sabrosolate”.
La falta de empleo y posibilidades para comercializar sus productos del campo, resultó el punto de partida idóneo para crear un nicho de mercado inmejorable, a través del cual no solo reactivaron su economía familiar, sino ofrecen a consumidores un producto de calidad, orgánico, con gran sabor y beneficios nutricionales.
Un trabajo que rinde frutos
“La fábrica tiene cinco años y surgió por la falta de empleo, al ver que los trabajos están escasos; así surge la idea de empezar a procesar el cacao. En cinco años hemos crecido muy rápido, nos ha ido muy bien, hemos tenido muy buena aceptación por parte del mercado, hemos podido expandirnos un poco más a través de pedidos a otros lugares, ya no solo de manera local”, explicó Merari Franco García, encargado de la fábrica.
Merari es una de las cinco personas que forman parte de la empresa y es el encargado de expender las más de 15 presentaciones de cacao con las que cuentan y explicar a los visitantes que llegan a la fábrica ubicada a un costado de la carretera federal 200, cerca de San Antonio, Tonameca, el proceso por el que atraviesa la semilla, una vez cultivada.
La semilla del cacao es tostada, molida y combinada con otros ingredientes naturales
Proceso artesanal
Franco García explica con gran naturalidad, que hasta antes de procesar el cacao, éste era malbaratado entre compradores locales, que lo adquirían en su estado natural o crudo. Sin embargo, dice, aprovechamos que mi madre es una cocinera tradicional con gran sazón y decidimos procesarlo de manera artesanal y con ingredientes de la región para ofrecer diferentes presentaciones, todas ellas con un toque original y sabores únicos.
Es así que las semillas de cacao, una vez cosechadas en el rancho familiar, localizado en San Rafael Toltepec, se tuestan, muelen y mezclan con ingredientes como ajonjolí, menta, chile, miel orgánica, piloncillo, cacahuate, avena, almendras, entre otros, en un proceso donde intervienen padres e hijos por igual.
Un chocolate que rebasa fronteras
Con perfecta higiene y cuidado, los chocolates son empacados en distintas presentaciones, en polvo, pasta, miel o barras, y puestos en exhibición en la fábrica de Tonameca, mercados orgánicos de Mazunte y Santa Cruz Huatulco, y puntos de venta ubicados en Puerto Escondido, Mazunte, San Agustinillo, Zipolite, Pochutla y Huatulco.
A la semana, la familia Franco García, cuya cabeza es el campesino Martín Franco, procesan 100 kilos de cacao, buena parte del cual se coloca en el mercado local, mientras que también se distribuye a lugares como Monterrey, Ciudad de México, Sinaloa, Puebla y países como Alemania y Estados Unidos.
