Entre 2004 y 2015, el país con mayores reservas de crudo recibió unos 750 mil millones de dólares de la bonanza más larga en un siglo de explotación petrolera.
Mientras acentuaba la dependencia del oro negro -fuente de 96% de sus ingresos-, el gobierno de Hugo Chávez (1999-2013) aprovechó el boom para financiarse a bajo costo.
Emitió unos 62 mil millones de dólares en bonos soberanos y de la petrolera PDVSA, según la consultora Ecoanalítica, y recibió préstamos de China y Rusia. La deuda externa se quintuplicó hasta 150 mil millones de dólares.
Las reservas internacionales llegaron a 42 mil 300 millones en 2008. Hoy son una cuarta parte.
El gasto público también se disparó, y en 2012 hubo un déficit de 15,6% del PIB pese a que el barril de petróleo alcanzó una media récord de 103.42 dólares.
Ese déficit "equivalía al de Grecia en su peor momento", dijo Orlando Ochoa, economista de la Universidad de Oxford.
Estado omnipresente
Al tiempo, el gobierno socialista estatizó sectores como el del cemento y acero y expropió cientos de empresas.
Desde 2003 monopoliza las divisas que vende a tasas que sobrevaloran el bolívar e impuso un control de precios que, con las expropiaciones e importaciones subsidiadas, minó la industria.
Se añaden presuntos abusos con gastos reservados. Según Jorge Giordani, gurú económico de Chávez, 300 mil millones de dólares se malversaron en la última década.
El derrumbe
El camino hacia el colapso estaba trazado cuando el petróleo se derrumbó desde 98,98 dólares por barril, en julio de 2014, a 47,05 al finalizar ese año y a una media de 35,16 en 2016.
Los ingresos, de 121.000 millones de dólares en 2014, cayeron a 48.000 millones en 2016. La bomba le explotó a Maduro.
La producción de PDVSA se desplomó de 3,2 millones de barriles diarios en 2008 a 1,5 millones en abril pasado, según la OPEP. Así, el repunte de precios tiene un impacto limitado.
Como ajuste, el gobierno redujo importaciones y la entrega de divisas, agudizándose la escasez de alimentos y medicinas.
Las importaciones, de 66 mil millones de dólares en 2012, serán de 9.200 millones en 2018, estima Ecoanalítica.
La financiación del déficit y la disparada del "dólar negro" por la sequía de divisas generaron una hiperinflación que según el FMI llegará a 13.864,6% este año.
Esta espiral destruyó los salarios -el ingreso mínimo da para medio kilo de carne- y provocó escasez de billetes al rezagar al cono monetario. Uno nuevo, con tres ceros menos, circulará desde junio.
El PIB se contrajo 45% desde 2013, según el FMI, pasando de 400 mil millones de dólares a 120.000 millones. "Indicadores de un país en guerra", según Asdrúbal Oliveros, de Ecoanalítica.
La crisis venezolana es de "las mayores" del mundo en 50 años, alerta el FMI. Y no toca fondo.
Quitar ceros, curitas contra crisis
La eliminación de cinco ceros a la moneda venezolana evitará el colapso inmediato del sistema de pagos, pero es tratar apenas con paños tibios y no con remedios a la hiperinflación, dijeron analistas a la AFP.
La medida, que regirá desde el 20 de agosto, está sin embargo acompañada de anuncios que sugieren una flexibiliación del modelo intervencionista. ¿Cuál es el alcance de estas políticas?
Gafas a 1.000 millones
En la otrora potencia petrolera los precios aumentan cada vez con mayor velocidad, alcanzando niveles inverosímiles por una inflación que -según el FMI- llegaría a 1,000,000% en 2018.
Unas gafas de lectura pueden costar mil millones de bolívares (unos 300 dólares a la tasa del mercado negro), y un kilo de ajo 32 millones (10 dólares), frente a un salario mínimo de solo 1,5 dólares.
Harían falta 10 mil billetes de la más alta denominación para comprar los lentes. El efectivo se esfumó y reinan las transferencias electrónicas.
Inicialmente, el gobierno planeaba eliminar tres ceros al bolívar, por lo que quitarle cinco "es reconocer la hiperinflación", dijo Henkel García, director de la consultora Econométrica.
