Hace 52 horas las calles de la Verde Antequera, se transformaron en zona de acampar. Decenas de maestros, hombres y mujeres llegaron de las ocho regiones de Oaxaca para hacer del centro histórico su hotel.
En 17 cuadras que forman parte del primer cuadro de la capital, los maestros que respondieron al llamado de la dirigencia de la Sección 22, colgaron lonas y tendieron casas de campaña, ¡inició el plantón anual!
En este tercer día de plantón, la ola de calor es mitigada con agua fresca, pero se mantienen heroicos.
Familias completas, padres e hijos, sentados o recostados en jardineras y banquetas tiene como principal preocupación la lluvia, que durante tres días ha sido intermitente y también provocada por el calor.
Pero no así la basura, ni los malos olores en las esquinas de Independencia y Macedonio Alcalá, calles que por las noches se utilizan como sanitario.
Como es costumbre en esta fecha, posterior al 15 de mayo día del Maestro, cientos de mecates son atados a las ramas de árboles, luminarias y barandales que transeúntes de la zona deben esquivar para no terminar con una lesión en la cabeza.
En el corazón del plantón, en medio de las cientos de casas de campaña que tapizan las calles de cantera de la capital, Patrimonio Cultural de la Humanidad, está la guarida de Adrián, un joven maestro originario de la región Costa.
Junto a su esposa, salió de su comunidad el pasado lunes 28 de mayo cerca de las 3 de la tarde con rumbo a Oaxaca y llegó después de las 9 de la noche. Una ligera lluvia los recibió en las inmediaciones del crucero del Aeropuerto Internacional de Santa Cruz Xoxocotlán, al sur de Oaxaca.
A 10 años de haber ingresado al servicio profesional docente, Adrián dice que la participación del gremio fue menor este 2018, “allá todo cerraron pero se quedaron, ya nadie quiere venir”.
De su zona escolar, la cual omitió los datos, sólo vinieron seis “hoy llegaron otros cuatro y yo me regreso mañana después del mediodía, le doy por Juquila, bajo por Río Grande y me sigo hasta el pueblo”.
En estas pocas horas, en las que el Andador Turístico se convirtió en su hogar, la joven pareja ha gastado cerca de 400 pesos en alimentación.
Junto al emblemático paraninfo de la UABJO estacionó su vehículo, pues consciente de la inseguridad que prevalece en Oaxaca prefiere no tomar el riesgo de perder de vista algo de su único patrimonio, “¡venir por lana y salir trasquilado! Ja”.
