El futbol es de momentos y de realidades, y la realidad nos dicta que la aventura en el Viejo Continente ha terminado para Jorge Sánchez.
Después de un periodo lleno de altibajos, de luchar contra la corriente y de sumar minutos a cuentagotas, el lateral derecho de la Selección Mexicana hace las maletas, se despide de la élite europea y aterriza en la Perla Tapatía. Su nuevo destino: los Rojinegros del Atlas.
Lo que comenzó como una tremenda ilusión tras su salida de las Águilas del América hacia el Ajax de Ámsterdam, hoy termina con un sabor agridulce. Seamos claros: el salto de calidad le costó más de lo presupuestado.
En la Eredivisie nunca logró consolidarse como el titular indiscutible que la afición "ajacied" esperaba, y su posterior cesión al FC Porto terminó siendo un espejismo. En Portugal, la falta de confianza del cuerpo técnico y la irregularidad lo relegaron al banquillo, convirtiendo su paso por los Dragones en una auténtica pesadilla futbolística.
Pero el futbol siempre da revanchas, y para Sánchez, esa revancha tiene código postal en Jalisco.
SU LLEGADA AL ATLAS
Para el conjunto rojinegro, esta es una auténtica bomba en el mercado. Atlas adquiere a un jugador con experiencia internacional, roce en Champions League y que, en plenitud física, es uno de los mejores carrileros del país. La Furia necesita solidez defensiva y proyección por las bandas, y Jorge llega exactamente a cubrir esa urgencia.
Sin embargo, la presión no será menor. Jorge Sánchez no viene a pasear; viene con la urgencia imperiosa de recuperar su nivel. Con la Copa del Mundo de 2026 a la vuelta de la esquina, el lateral sabe perfectamente que si no tiene ritmo, la titularidad en la Selección Mexicana se le va a escapar de las manos. Regresar a México es un paso atrás en el papel, pero puede ser el impulso necesario para recuperar la memoria futbolística.
