El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos llamó ayer a los católicos a conservar la humildad y la sencillez de corazón para poder ser capaces de sentir la obra de Dios.
“Siempre conserven la humildad y la sencillez de corazón, para que usted pueda escuchar y leer qué le dice Dios en los diferentes acontecimientos de la vida”, agregó.
En la homilía de la misa dominical, celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, afirmó que los humildes y sencillos son capaces de sentir la obra de Dios, la cercanía de Dios, la presencia de Dios, porque elevan su mirada y buscan a Dios en todas las circunstancias de la vida y en todos los momentos, para darle gracias o para solicitar su auxilio.
“Solamente los humildes y sencillos, hacen eso. Y creo que usted es de esos humildes y sencillos que abren su interior y su corazón para recibir a Dios en su mensaje, en su palabra y también para alimentarse de su cuerpo y de su sangre”, anotó.
Por eso, sostuvo que los creyentes deben ir con esa humildad al encuentro de sus seres queridos y junto con ellos, alabar y bendecir a Dios, para reconocer su grandeza y bondad.
“Dele gracias y junto con ellos, únanse en una plegaria, en una súplica a Dios, porque unos y otros necesitan del auxilio divino. Aprendamos a hablarle a Dios en esa vivencia de familia, en esa vivencia de amigos”, añadió.
Expuso que quienes pierden la humildad y la sencillez se sentirán poderosos, porque entrará en ellos la soberbia e incluso, creerán no necesitar a Dios.
“Y ninguno de nosotros es poderoso, algunos se sienten poderosos, porque Dios los ha bendecido con bienes y sienten que en los bienes está el poder, pero no ahí está no el poder, el poder solamente está en Dios. Y los humildes y sencillos se llenan del poder divino, no para humillar y despreciar, sino para ser grandes servidores de Dios en la persona de sus semejantes. Los humildes y sencillos van al encuentro del hermano, atienden y sirven al hermano”, aseveró.
De este modo, expresó que los católicos no se deben creer grandes, porque tienen poder al ser la autoridad del pueblo, en el barrio y hasta en la escuela.
“Eso no lo quiere Dios, Dios quiere servidores, las autoridades deben ser servidores, ustedes deben ser servidores, los padres en servicio a sus hijos, los hijos en servicio a sus padres y a sus hermanos, el esposo en servicio a su esposa, la esposa en servicio a su esposo, todos en servicio. Pero, eso solamente se logra en la humildad y en la sencillez de corazón. Humildes nos quiere Dios”, aseguró.
Además, exhortó a los creyentes a ir al encuentro con Dios cuando se sientan desgatados, cansados de sufrir, cansados de sentirse despreciados y humillados.
“Cuando están cansados de sentirse que nadie los acepta, que nadie se fija en ustedes, que nadie los toma en cuenta, vayan al encuentro con nuestro Señor y díganle ‘esto me está desgastando la vida, me he cansado, siento que las personas que están más cerca de mí no me aman y eso me ha ido acabando, me ha ido entristeciendo, aquí vengo a descansar contigo, porque también fuiste despreciado, porque fuiste calumniado, porque fuiste azotado, porque fuiste crucificado y yo he padecido detalles de eso en mi caminar’. Vengan a decírselo a nuestro Señor”, asentó.
Resaltó que algunos católicos recurren en esos momentos de agobio a quienes dizque adivinan la suerte o a la botella de mezcal hasta ahogarse y quedarse tirados, porque andan desilusionados de la vida.
“Pero cuando vuelvan a la realidad seguirán la desilusión, la amargura y algunas otras cosas más, porque perdieron el control y tal vez ofendieron a medio mundo. Y fueron un escándalo, hicieron llorar a su familia, se avergonzaron de lo que hicieron, porque se fueron dizque a consolar en unos mezcales con unos amigos. Se nos olvida lo que dijo nuestro Señor: ‘vengan a mí los que están cansados y agobiados, los que traen una carga de preocupaciones, de angustias y de sufrimiento’. Aprenda a ir con el Señor”, remarcó.
Sin embargo, Vázquez Villalobos dijo que los creyentes necesitan la vivencia de humildad y sencillez para tener su encuentro con Dios.
“Sienta realmente que Dios es el que lo va a auxiliar, que Dios es el que lo va a levantar, animar e impulsar. Vaya a él y busque, anímese”, recalcó.
