Mariscala de Juárez, Huajuapan de León.- Sin ayuda institucional, autoridades y ciudadanos enfrentan aquí la contingencia provocada por el sismo de 7.1 grados, que derribó decenas de edificios en esta comunidad enclavada en la mixteca oaxaqueña.
Pedro Antonio Osorio Guerrero, síndico municipal de la comunidad, informó que cerca de mil edificaciones sufrieron daños por el temblor, entre ellas viviendas, escuelas y el Palacio Municipal que presenta desprendimientos de mampostería y cuarteaduras graves.
Añadió que, desde el pasado martes, esperan la visita de las autoridades de Protección Civil para que verifique el estado que guardan las construcciones en la cabecera municipal, cuya iglesia es una de las más afectadas y las siete agencias que conforman la población.
Indicó que de acuerdo con el censo realizado por el cabildo y trabajadores municipales, en el centro de la comunidad, son por lo menos 60 casas derruidas.
"En la agencia de San Miguel Carrizal -ubicada a una hora de la cabecera-, registra el mayor de los daños con alrededor de 120 casas afectadas, algunas de ellas en su totalidad".
Sin refugio
En Mariscala, sin embargo, no existe un albergue para las personas danmificadas, toda vez que, argumenta el síndico municipal, no existe un espacio en condiciones óptimas para proteger a las familias.
Actualmente la gente duerme en los patios de sus propiedades o con familiares, que junto con vecinos ayudan en este proceso.
El concejal señaló que sólo han recibido llamadas telefónicas desde Huajuapan de León, en las que prometen la visita de personal de Protección Civil de esa municipalidad, para realizar un recorrido de revisión por la zona, visita que esperaban ayer miércoles por la tarde pero no sucedió.
Ante lo ocurrido, las autoridades, en voz de Pedro Antonio Osorio Guerrero, hicieron un llamado al gobernador del estado, Alejandro Murat Hinojosa, para que envíe un grupo de especialistas que verifiquen las condiciones de esta población y se apliquen las medidas correspondientes.
“Es la voluntad de Dios”
Doña Vicky vive sola y está dispuesta a morir en su propiedad a pesar de los daños. FOTO: Emilio Morales
La mitad del pequeño cuarto de seis metros cuadrados donde Brigida Ramírez Arellano pasó su vida se vino abajo.
Donde está el sillón en el que mira la televisión, cayó parte del techo; doña Vicky, como le llaman, tenía apenas unos segundos de haberse levantado para asomarse a la calle cuando comenzó el temblor.
Su muerte parecía inminente de no haber dejado su asiento, pero dice que aún debe tener una misión.
Vicky es parte del censo de damnificados de Mariscala; vive sola y sobrevive de la caridad; no hay despensas y la brigada del municipio aún no llega, no se dan abasto.
Ella seguirá ahí
Al visitarla lo primero que pregunta es, si ya puede levantar los escombros, quiere limpiar dice para descansar porque ella seguirá ahí, en su hogar.
“No hay nada qué hacer, es voluntad de Dios, si dice aquí te quedas aplastada, pues me quedo.”
A la miseria se suma la tragedia
"Dígale al gobernador que nos ayude, nadie más que ustedes ha venido; pedimos auxilio, perdimos todo", expresó Dolores Rodríguez Menchaca, quien llora por la pérdida de su patrimonio que le tomó construir con 20 años de esfuerzo.
Sin empleo, a cargo de sus padres de 93 y 85 años, una hija adolescente y un hermano alcohólico, Dolores apenas sobrevive con el apoyo de dos de sus hijos que trabajan en Huajuapan.
Su casita se derrumbó. No quedó nada.
Estaba ubicada en la parte trasera del cuarto de sus padres y hermano, hoy ella y su hija improvisaron un dormitorio en el patio, bajo un plástico mal colocado.
No hay baño, se cayó en el temblor, poca comida y nada de dinero, a pesar de ello, Dolores se mantiene firme y aún cree que Dios obrará y que pronto el gobernador Alejandro Murat, irá a su casa como lo hizo con la gente del Istmo.
