La pandemia por coronavirus (COVID-19) alcanzó a Oaxaca durante el pasado mes de marzo y, desde el primer momento en que se tomaron determinaciones para mantener a salvo a la ciudadanía, las cosas cambiaron por completo.
Sectores como el turismo y el comercio, pilares esenciales para el sustento de la capital del estado y la zona conurbada, se vieron impactados directamente por la falta de gente en las calles y por la nula llegada de visitantes, tanto locales como nacionales y extranjeros.
Esto repercutió directamente en establecimientos y lugares como la Casa de Antigüedades Oaxaca, en donde la historia viva quedó pendiendo de un hilo y todo a causa del brote del letal virus.
“En sí estaba vacío, todas las calles estaban vacías, más los negocios. En sí esta tienda de antigüedades es para la gente, más que nada extranjera. Para gente común, pues no, porque son cosas caras que no nos conviene comprar”, recordó José Luis Rosario, empleado del establecimiento, sobre la etapa de confinamiento vista desde el negocio donde trabaja.
Hubo cierre temporal
Al depender éste de las compras que realizan principalmente personas de otros estados u otros países, y ser estos precisamente quienes a causa de la pandemia no podían llegar a Oaxaca, la Casa de Antigüedades se vio afectada. De haber sido otra la situación, precisó Rosario, quizá las puertas del lugar estuvieran cerradas ahora mismo.
“Entonces sí, estuvo súper vacío desde que empezó la pandemia hasta esta fecha; entonces lo único que nos ayuda es de que es casa del tío y que no se paga renta, pero de ahí si fuera un negocio en el que se pagara renta, desde cuándo hubiéramos quebrado”, comentó.
Y añadió que, gracias a ese detalle de que la casa es de quien la trabaja, corrieron con mejor suerte que otros negocios.
“Y sí, tenemos varios vecinos de acá que sí se fueron, duraron a lo mucho dos, tres meses y vámonos, no aguantaron los efectos de la pandemia. Más en Oaxaca que es cara la renta, pues sí”, precisó.
Salvados por los clientes leales
Por otra parte, también relató que el propietario del inmueble, don Fidel Vidal Vásquez Coronel, expresó su sentir respecto a la pandemia y a que esta puso en riesgo el trabajo de casi 30 años, a lo largo de los que se ha dedicado a comprar y vender artículos únicos como botellas, tarjetas, estatuas, cuadros y cualquier cosa que le parezca peculiar.
“Don Fidel estaba que no se la aguantaba, a veces se desesperaba y más que está grande el tío, pues también más le afecta eso de que no viene turismo, no vienen amigos de él. Y más que nada como es una persona grande, de la tercera edad, pues corre más riesgo”, contó José Luis.
Otra de los factores que jugó a favor de la Casa de Antigüedades, fue también la cartera de clientes que, a lo largo de todos estos años, se ha podido conformar gracias a las relaciones de don Fidel.
“Desde antes de que empezara teníamos a la gente o al turismo normal, digamos, más que nada, tenemos varios contactos de hace 20 o 30 años de que vienen nada más exclusivamente a Oaxaca y a la tienda, en dos, tres días a la tienda y ‘consígueme este cuadro’, ‘consígueme esta pieza’”, narró el entrevistado.
Nadie compra, nadie vende
En ese sentido, al ver la poca afluencia de visitantes, optaron por tomar una decisión, la cual se sumó a las medidas implementadas por las autoridades.
“Entonces de que empezó esto se paró todo, todo se paró y nosotros también decidimos ya no comprar nada, porque para qué compra uno si invertimos para vender y no hay a quién vender, no hay movimiento. Cuando estaba la pandemia, abríamos medio día nada más y ahorita que se está componiendo ya estamos abriendo de 11 a 3 y de 6 a 9, claro, con las medidas sanitarias, porque también tratamos de cuidar a los clientes para que no se contagien ni nada”, declaró José Luis.
Respecto a los artículos que en este lugar se venden, la variedad es muy amplia y diversa; eso, precisamente, es lo que le da un toque particular a esta Casa de Antigüedades que, en palabras del entrevistado, también resintió los efectos de la pandemia, los cuales se tradujeron en caída de las ventas.
“Textiles, ropa del Istmo, dos, tres cuadritos pero baratos, botellas… pero en sí obra de arte cara no, nada. Solo cosas mínimas de 500 pesos, mil pesos. Poco, pero sí hubo”, concluyó.
30
años de ventas lleva la Casa de Antigüedades
MIL
pesos, valor máximo promedio de las pocas piezas vendidas
“Lo único que nos ayuda es de que es casa del tío y que no se paga renta; pero de ahí, si fuera un negocio en el que se pagara renta, desde cuándo hubiéramos quebrado”.
José Luis Rosario
Casa de Antigüedades Oaxaca
