Hace apenas unos años, esta zona era tranquila; los vecinos y transeúntes la recuerdan así, pero de un tiempo para acá (tres años o más ), la paz se rompió ante tanta inseguridad y falta de atención de autoridades competentes.
Se trata de las escalinatas que permiten acceso al auditorio Guelaguetza y calles aledañas, las cuales son una vía alternativa para subir al escenario de los bailes regionales, pero para algunos visitantes, se ha tornado en una zona de miedo.
Aquí, en los últimos años, ha aumentado el número de personas indigentes, los que se esconden para drogarse y ladrones, mismos que se suman a otras preocupaciones de deportistas y vecinos que circulan de manera habitual.
Y es que ni de día ni de noche hay seguridad para caminar, correr o simplemente para dar un paseo en busca de desestresarse del bullicio de la ciudad.
Aunque la inseguridad no es exclusiva del lugar, en particular en las escalinatas que dan acceso al auditorio del Cerro del Fortín y calles adjuntas, el clamor se hace más fuerte: seguridad y tranquilidad.
Solo atienden en julio
Vecinos se quejan que solo cuando se aproximan las fiestas de Guelaguetza ponen atención a la zona
Rosalía M. se ejercita casi a diario en la zona; en su andar mira a su alrededor varias veces para certificar que no hay nadie extraño en el lugar. Entre sus manos lleva una pequeña vara y es por seguridad.
La semana pasada, un deportista que se ejercitaba en el Cerro del Fortín fue acechado por tres hombres desconocidos que le arrebataron reloj, cartera y si no es por un milagro, hasta sus tenis le hubieran quitado. “La inseguridad está más grave, por eso los vecinos cada vez estamos más organizados”, confirma.
Rosalía es vecina de la calle de Sabino Crespo; su vivienda se ubica sobre la calle que conduce al estacionamiento del Cerro del Fortín, y dice que por lo menos en una ocasión, sujetos trataron de robarle, pero los vecinos alertaron a las autoridades.
Explica que únicamente cuando se acercan las fiestas de la Guelaguetza, las autoridades se preocupan; arreglan, solucionan fallas de luminarias y retiran escombros, pero el resto del año ni se acuerdan de este lugar.
Se queja que lo mismo ocurre en la vía que da acceso al estacionamiento del auditorio, pues desde que lo concluyeron está abandonado; “ahorita que ya se acercan las fechas del Lunes del Cerro, empiezan a hacer limpieza”.
Molesta, dice que mientras las autoridades pregonan resultados en la materia, en la zona los vecinos no solamente son víctimas de los robos; consecuentemente se dan cristalazos a los vehículos y vecinos; “¡esto ya está descontrolado!”
Luego del asalto denunciado, la policía volvió a realizar rondines, pero no es consecuente, afirma Rosalía, ya que hay días en que ni una alma de seguridad municipal ni estatal hace presencia.
Más preocupados por elecciones
Jorge S. hace una mueca de disgusto. “¡Sí, la zona ya es insegura!, y molesta mucho cómo las autoridades se preocupan más por el proceso en puerta, que por dar resultados”.
Agrega que lo mismo ocurre con todos los candidatos que con tal de ganar votos para el 1 de julio hacen promesas y promesas en materia de seguridad, y cuando llegan, se olvida y no cumplen.
Las escalinatas fueron arregladas durante el sexenio de Gabino Cué, pero desde entonces no se les da atención
Para Jorge, las zonas aledañas al Cerro del Fortín están en muy malas condiciones y eso proyecta una pésima imagen al turismo y los transeúntes, lo que genera una desconfianza en las autoridades.
En sí, agrega, la capital oaxaqueña debería de ser un orgullo para presumir, pero los problemas la han rebasado, igual que a las autoridades.
Exigen vigilancia
Pablo D. avanzaba sobre las escalinatas y observó que cortaban árboles verdes; se fijó varias veces y no había ninguna presencia policiaca; de inmediato llamó al número de emergencia para reportar.
La zona, dice, debe de contar con vigilancia permanente y no esporádica, como se cuenta actualmente.
“De repente nos encontramos a personas que no están en sus cinco sentidos; ellos no miden consecuencias de sus actos, pero nadie da cuenta de eso”, explica.
Don Pablo dice que la petición es firme hacia las autoridades de los dos niveles de gobierno para que intensifiquen la vigilancia y con ello se eviten más actos de inseguridad.
El estacionamiento que se concluyó en 2016, tuvo un un costo de 185 millones de pesos
Aumentan los asaltos
De acuerdo con personas consultadas, a pesar de los operativos de las corporaciones policíacas, en promedio ocurren entre 9 y 10 asaltos al día.
Tan solo en los primeros seis meses de este año, se han registrado alrededor de 4 mil 963 robos; de ellos, mil 601 han sido violentos, el resto están catalogados sin violencia, según cifras del Secretariado Ejecutivo Nacional del Sistema de Seguridad Pública (SENSSP).
