En Oaxaca dedicarse a la investigación es “una hazaña”, pues sin apoyo gubernamental que destine recursos públicos, lo único que les queda a docentes y estudiantes es emigrar en busca de mejores horizontes.
Para los científicos tanto locales como nacionales, una de las barreras para generar conocimiento es la restricción de los recursos públicos, demasiados trámites burocráticos y filtros que hacen “inalcanzable” acceder a algún tipo de financiamiento.
Este problema, lo enfrentan principalmente aquellos investigadores que recién egresan de las universidades, aseguró Alberto Manuel Ángeles Castellanos jefe del departamento de Anatomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Como miembro de la Academia Nacional de Medicina, Ángeles Castellanos apuntó que una solución para evitar “la fuga de cerebros”, es apertura de programas federales para mantener en territorio nacional a los investigadores “sería importante que se revise y se incrementen los recursos para la ciencia en México”.
Aún cuando la posibilidad de obtener recursos es baja, el problema se agudiza ante la falta de espacios para realizar investigación de calidad.
El médico, egresado de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca añadió que otros de los problemas que atañe a Oaxaca, es la falta de información sobre los espacios en donde los estudiantes y catedráticos pueden hacer investigación.
Por su amplia experiencia en la creación de conocimiento, señaló que en Oaxaca existe una infinidad de campos para realizar investigación, dejando a un lado la idea de que la investigación es propia de campos como la medicina.
Como generador de conocimiento, indicó que al menos en México hacer investigación no es una actividad para volverse rico.
En México, un investigador asociado que trabaja en equipo de dos o más personas tiene un salario mensual de 16 mil pesos aproximadamente. Mientras que un investigador titular, tipo A tiene un ingreso promedio de 23 mil pesos mensuales.
