Entre piñatas, tortas, bolsas de dulces, luces de bengala, piñatas y vasos de ponche reciben a los peregrinos. Decenas de personas de las colonias La Cascada y Aurora asisten a las posadas del barrio de Xochimilco, quienes aprovechan para convivir con su familia y vecinos.
Las posadas se celebran del 16 al 24 de diciembre. Su origen es religioso y representa el camino recorrido por María y José a Belén, en el que pedían asilo por una noche, antes del nacimiento de Jesús.
El barrio de Xochimilco de la capital oaxaqueña, es uno de los lugares de mayor tradición en la entidad, además de ser de los más viejos asentamientos en el valle de la capital.
Hace más de 60 años que la abuela de Michel Johan Cruz Barranco organizaba dicha celebración en el barrio. Su abuela Gloria Santiago era quien paseaba el pesebre en las casa de los vecinos. Después de fallecer, Michel tomó la batuta para recitar la letanía y cantar durante el trayecto de la posada.
Posada tradicional
Michel explica que una posada tradicional se compone básicamente de: la letanía, petición de la posada, el recibimiento, la hada madrina y versos que se recitan adentro y afuera de la casa de los anfitriones. Por parte de los que reciben, les corresponde ofrecer el ponche, las tortas, los aguinaldos, la fruta, la piñata y el rompope.
Antes que el anfitrión abra la puerta, las personas realizan cánticos y versos. FOTO: Juana García
Desde 1999 a la fecha, quien canta y reza en las posadas ha sido Michel: “Actualmente se trata de incluir a todos los niños e integrantes de la familia y vecinos, para que se integren. De esta forma, se pretende mantener la estructura de una posada tradicional”, comentó.
La Letanía
“Durante el trayecto se pide a través de la Virgen, por todos aquellos que vamos a la posada; la lectura que ahí se recita genera una explicación de todo el evento que se lleva a cabo. De cómo fue anunciando la llegada de Cristo”, comentó Michel Johan.
Para mantener la tradición, la familia de Cruz Barranco corea la letanía en latín: “A veces nos cuesta la pronunciación pero tratamos de hacerlo lo más cercano, para mantener la tradición viva”, dijo uno de los integrantes de la familia Barranco.
Son nueve posadas
Las nueve posadas son los meses de gestación de Jesús en el vientre de María. Las letanías se hacen en alusión a ella, porque es quien hizo el compromiso con Dios que sería la madre de Jesús; por ello, durante la posada, pedimos el alojamiento para ella, detalló el joven.
Cerca de 300 personas acuden a las posadas del barrio de Xochimilco. FOTO: Juana García
“En la peregrinación también pedimos posada en el corazón de María; a través de la letanía, la invocamos, la veneramos, la acompañamos. Y también pedimos que nos acompañe en el peregrinar de nuestra vida”, dijo, motivado por las fiestas navideñas.
Nacimiento de Jesús
El 24 de diciembre es la última posada; esa misma noche es el nacimiento de Jesús. Antes de la cena se arrullan a los Niños Dios. A partir de esa fecha, se comienza a cantar los villancicos para hacer de conocimiento a la comunidad que Jesús ha nacido, explicó Johan.
“El más pequeño de la casa prende la vela blanca de la Corona de Adviento, como significando que Cristo ya nació. Entonces comenzamos a cantar dentro de la casa, luego afuera, también le cantamos las mañanitas. De esa manera se le da el significado del 25 de diciembre”, precisó.
La Navidad de los mexicas
La Navidad también era celebrada por el pueblo mexica, quienes conmemoraban el nacimiento del niño Sol Huitzilopochtli. Michel Johan explicó: “Las misas llegaron a sustituir el festejo de Huitzilopochtli ‘Niño Sol’ en la época de diciembre, en la llegada de invierno. Los indígenas, en la época prehispánica, paseaban la imagen de Huitzilopochtli hecha de amaranto. Es como se comenzó a asociar la fiesta del día 25, fue como se aceptó el nacimiento de Jesús”.
Fiestas decembrinas
“Estas fechas navideñas no son para católicos o evangélicos, sino para albergar la esperanza y la fe. Buscamos siempre esa sabiduría y luz”, señaló Michel Johan. Además, agregó: “Estos días nos permiten convivir con la familia, entre vecinos, compañeros de trabajo. También nos ayuda a reflexionar para prepararnos para el siguiente año”, concluyó.
