“¡Me lleva la fregada!, apenas me empiezo a recuperar y ya vienen a joder de nuevo; los maestros nos están llevando al límite”.
Evidentemente molesta, Alejandra guarda la esperanza de que los integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), entren en “razón” y no radicalicen sus protestas en los próximos días.
Alejandra vende alimentos afuera de tres escuelas de la ciudad. Por la mañana lleva cocteles y jugos a una; al medio día raspados de hielo a otra y, en una vespertina vende tortas.
Su día es intenso, pero solo así ha podido sostener a sus dos hijos, luego de que su esposo Ricardo, falleciera en un accidente.
“Ta' cabrón doñita, esos maestros piensan solo en ellos, no en lo que provoca todo su desmadre; imagínese cómo me va cuando suspenden clases”, dice.
Frente a la amenaza del magisterio por volver a tomar las calles del centro de la capital e irse a paro indefinido, a partir del próximo lunes, comerciantes, ciudadanos y padres de familia manifiestan su inconformidad, aunque en algunos casos, no descalifican del todo el movimiento de los mentores.
Tras muchos años de tolerar las acciones de los profesores oaxaqueños, la sociedad evidencia el fastidio que le provocan las acciones de ese gremio.
Prudencia, piden empresarios
Las acciones magisteriales y cualquiera de este tipo generan una afectación muy grave a Oaxaca, por lo que el empresario José Escobar Gómez sugirió que las negociaciones se establezcan con la disposición plena de ambas partes por alcanzar acuerdos que beneficien a la colectividad.
“En Oaxaca hay una recesión económica preocupante, no hay circulante, no hay dinero, los negocios están cerrando, están dando de baja al personal. No es momento oportuno de movilizaciones, el gobierno debería dar las facilidades para incentivar la economía del estado”, indicó.
Ganas de dejar Oaxaca
Las autoridades siempre dicen en las noticias que incentivan inversiones, que las cosas van mejor y que seguirán llegando inversiones, pero quienes prestamos servicios somos los que vivimos a diario las consecuencias reales de las marchas, plantones y en este caso el paro que anuncian los maestros, dice Jorge Armando Ortega, taxista.
Agrega que en el caso suyo, un día sin clases es un día en que los taxistas también pierden, pues un gran porcentaje de sus ingresos se generan por traslados de escolares.
“En un día normal yo saco entre 500 y 600 pesos libres, porque las entradas a clases temprano y las salidas en la tarde-noche suelen ser las que nos alivianan; imagínese por un lado los taxis piratas, por otro las marchas y ahora que se vayan a paro los maestros, a dónde vamos a parar, dan ganas de irse de Oaxaca”, declara.
"No se vale que protesten"
Manlio Hernández Morales, abogado de profesión, señaló que si bien es cierto el magisterio tiene inconformidades, también lo es que ellas no deben afectar a terceros.
“Yo soy respetuoso de los derechos sindicales, las protestas tienen un por qué; si hay bloqueos y paros es que algo anda mal en el gobierno, quizá no se atiendan los problemas y a la ciudadanía; estoy de acuerdo en que se manifiesten las inconformidades, pero no que afecten a gente que nada tiene que ver con la situación”, expresó.
Hernández Morales dijo que resulta injusto y desleal que las organizaciones que se manifiestan dañen a la colectividad, porque en la realidad son los ciudadanos comunes los que aportan su esfuerzo para que el estado salga adelante.
“Los ciudadanos, que al final somos las víctimas del desorden, del freno económico y de la pésima imagen de la ciudad, sin contar el daño a los educandos, somos los que más nos empeñamos para que Oaxaca salga del rezago; somos los sin partido, por ello ojalá que este paro no sea para beneficiar a los cabecillas de la 22, que luego terminan de candidatos”, puntualizó.
Según se dió a conocer en NOTICIAS, el pasado marzo, una movilización puede generar pérdidas de hasta 1.7 millones de pesos diariamente. En 2016, durante el paro magisterial que se desarrolló en mayo, tan sólo la Comisión Federal de Electricidad reportó una caída de hasta 4.5 millones de pesos.
La afectación a luminarias y tomas de energía eléctrica de parte de los profesores y ambulantes generó un gasto incuantificable del que nadie se hizo responsable. El plantón magisterial inhibe la presencia de turismo en la zona centro, donde al menos unas mil personas generan su sustento a diario.
