Si nunca habías probado los tamales de chapulines, en la calle de Armenta y López esquina con Colón los puedes encontrar. También hallarás los de flor de calabaza con quesillo, chepil, amarillo, frijol, de salsa verde, mole y hasta de dulce.
En Oaxaca, los antojitos, que su olor recorre a través del aire y estimulan a los paseantes a querer probarlos, los encuentras en sus calles.
Luisa López Martínez es la dueña del puesto de tamales que se ubica en Armenta y López, en la zona centro de la ciudad capital desde hace ya 23 años.
La fama la adquirió de boca en boca que hasta de Guanajuato vienen especialmente a comprar sus tamales.
Oriunda de San Agustín Yatareni, doña Luisa dice que aprendió hacer tamales desde pequeña, fue una herencia de su madre, quien preparaba sendas ollas para traerlos a vender a la capital, y se convirtió en la principal fuente de trabajo.
A la gente lo que más le gusta es el de chapulines, chepil y flor de calabaza.
Los tamales de chepil, de frijol con hoja de hierba santa, el de quesillo con flor de calabaza, especialidades de los puestos callejeros. FOTO: Emilio Morales Pacheco
Estas son tres de sus especialidades a las que un toque de salsa de miltomate y chile de árbol que son el deleite de propios y extraños.
Gabriela Ortega viene desde Guanajuato a comprar tamales cada año en el mes de julio.
Aprovechamos para venir a la Guelaguetza y no se me olvida llevarme mis tamales, me encantan, son riquísimos.
Los tamales de chapulines, una de sus especialidades. FOTO: Emilio Morales Pacheco
En menos de una hora, Luisa vende la mitad de su producto.
Las personas que caminan por el lugar, los que trabajan cerca y turistas que circulan por estas calles se acercan para comprarle.
Las memelas gigantes de Doña Dora
Entre las calles de Mier y Terán y Trujano, se encuentra el puesto de Doña Dora, conocido por sus memelas gigantes de guisado acompañadas de quesillo.
Desde hace 38 años, el puesto de antojitos regionales se mantiene vivo y con una importante afluencia de comensales.
Cualquiera que pase por la calle de Mier y Terán y no pruebe las memelotas se pierde de la tradición y buen sazón de la entidad. FOTO: Emilio Morales Pacheco
Las personas no tienen que ir a un restaurante de lujo, pagar una excesiva cantidad de dinero para probar un buen platillo, que además de rico satisfaga el hambre.
Karina Espino, encargada de Memelas Doña Dora, dice que la fundadora de este negocio de comida típica oaxaqueña, que se sirve en una versión diferente a otras hasta adoptar el nombre de memelotas o volcanes, fue una de sus tías.
Con ella, son tres generaciones en su familia que se mantienen de este trabajo.
La memelota, volcán o memelas gigantes de Doña Dora, otra exquisitez de las calles de Oaxaca que se ubica en Mier y Terán. FOTO: Emilio Morales Pacheco
Una de sus tías empezó con la venta de comida, en la siguiente generación otra familiar creó las memelas grandes y así hasta hacer las famosas memelotas de Doña Dora.
A la tortilla, karina le unta asiento de cerdo, pasta de frijol, huevo duro, salsa de chicharrón, higaditos y un cúmulo de quesillo oaxaqueños hasta formar un volcán.
El costo de 40 pesos bien vale la pena, pues con una sola podrías calmar tu hambre. Por eso, este puesto es uno de los más asediados por estudiantes y trabajadores de la zona y uno que otro turista que se acerca a probar los platillos.
Maravilla gastronomía a turistas
De todos los antojitos en Oaxaca, los tacos en sus diversas versiones es lo que más gustó a Dani Esteva, visitante de Bogotá, Colombia.
Dani Esteva, de Bogotá Colombia, quedó maravillado de la gastronomía oaxaqueña, sobre todo de los tacos. FOTO: Emilio Morales Pacheco
“El tiempo que llevo acá, Oaxaca me parece extraordinario, muy cultural, con una gastronomía deliciosa. Más de un platillo es para gustos adquiridos. Los tacos son muy ricos, los de seso es algo que nadie comería en mi tierra”.
Dani quedó maravillado con el pozole, sus tostadas de guacamole y su salsa, pues a pesar de que la comida es mucho más condimentada que la de su país, dijo no resistirse al antojo, sobre porque en Oaxaca el toque picante a un platillo no le falta.
“Sin chile no sabe”, comenta como si fuera un mexicano más.
Oaxaca, nunca cambies
Luis García, vecino del estado de Monterrey, Nuevo León, lleva cinco años consecutivos visitando Oaxaca y lo que más le gusta es su comida y tradición.
Este año, por primera vez, se animó a ir a la Guelaguetza y quedó maravillado.
Todo aquí es riquísimo, hemos subido más de un kilo, es la quinta visita y nos encanta. Los moles es mi comida favorita.
Luis García, visitante de Monterrey, expresa que la gastronomía de Oaxaca y su gente son de lo mejor que hay en México. FOTO: Emilio Morales Pacheco
Pero no descarta las tlayudas con tasajo o las quesadillas de flor de calabaza, las memelitas y las tostadas y molotes.
Para Denis García lo más exquisito de Oaxaca es su gente, “amable, cálida, servicial y la alegría que la caracteriza”.
En una semana, Denis aprendió parte de la diversidad cultural que envuelve a la entidad y sus distintas regiones, “me asombra como al paso del tiempo aún conservan sus tradiciones y costumbres”.
“Oaxaca, nunca cambies por favor, son maravillosos. Vamos a volver a venir el año que entra para seguir conociendo”.
